Vilanova recupera un espacio para el ocio y para el patrimonio local

La rehabilitación de los molinos ha supuesto un aliciente para que vecinos y visitantes acudan al viejo camino que conducía al pueblo


vilanova / la voz

La instalación de alumbrado público es la última intervención realizada en la senda de Currás, un camino que hasta el verano pasado había caído en el olvido y que el Concello ha recuperado con un doble objetivo: mejorar la comunicación entre esta zona de Caleiro y el centro del pueblo y habilitar un nuevo espacio para el ocio y para la proyección turística del municipio.

En el siglo pasado, los vecinos de la zona utilizaban este paso paralelo a la ensenada de Esteiro para ir al ayuntamiento, al colegio, al médico y demás gestiones que se focalizaban en el centro urbano. Los rellenos destruyeron este paso y el hábito de coger el coche provocó que el camino tradicional acabara por desaparecer, pero en el 2016 Currás recuperó esta parte de sus raíces. Gracias a una intervención de Jefatura provincial de Costas, se abrió una senda peatonal, de tierra, que comunica O Esteiro con los molinos de Currás. La reciente rehabilitación de estos molinos está actuando como otro revulsivo para la zona pues, además de como vía de comunicación interna, son muchos los vecinos que han incluido esta senda en su particular ruta del colesterol. «Por eso pusimos el alumbrado, porque hay mucha gente que viene a andar por aquí, también de noche», según explica el alcalde de Vilanova, Gonzalo Durán.

Desde hace unas semanas, además de para quemar calorías, también se observa que hay quien va a pasear a Currás por la curiosidad de ver los tres molinos de río que acaba de restaurar el obradoiro de emprego de la Mancomunidade do Salnés. «Parece mentira pero, ahora con los molinos, hay más gente que está usando la senda», según explica Durán.

Una vez que se ha instalado el alumbrado, el próximo objetivo del Concello es poner en funcionamiento uno de estos exponentes del patrimonio etnográfico local para recrear la molienda tradicional, con fines didácticos y turísticos. El tiempo juega en contra, pero el alcalde no descarta que la rueda del molino empiece a girar, de nuevo, este verano.

A más largo plazo se plantean otros dos proyectos: proseguir la senda peatonal por el perímetro de la ensenada y recuperar el antiguo manantial que manaba en Currás cuyas aguas, según la tradición, tenían propiedades curativas para los ojos. La propuesta del BNG de habilitar un local de hostelería en los molinos es, para Durán, más remota, debido a las restricciones

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