Colegios del centro de Vilagarcía sufren una drástica caída de reservas de plaza

Solo el Anexo y Carril han recibido más solicitudes de las que pueden atender

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vilagarcía / la voz

El colegio de A Escardia (Vilagarcía) solía dejar fuera de sus aulas a muchos de los alumnos que aspiraban a entrar en ellas. El centro es relativamente pequeño y conseguir plaza en él hacía que muchos padres arañasen todos los puntos posibles para lograr un hueco para sus niños en ese centro. Sin embargo, este año no va a ser así. Ayer, un par de horas antes de que cerrase el plazo de preinscripción, en A Escardia confirmaban los sorprendentes datos que los profesores llevaban tiempo masticando. «Houbo un baixón moi importante. De feito, este vai ser o primeiro ano que non teñamos que baremar porque só se apuntaron 17 rapaces», explicaban desde el centro.

Su caso es sorprendente por la trayectoria de un colegio que siempre ha contado con el aprecio de los padres. Pero el de A Escardia no es, ni de lejos, el ejemplo más sangrante. Este lo ofrece el colegio Arealonga. Ayer a media mañana solo cuatro niños habían formalizado la preinscripción en este centro. Un dado inaudito en un colegio urbano que, además, «ten todos os servicios: comedor, transporte, plan madruga». Muy cerquita, en A Lomba, también han notado la drástica caída de las plazas reservadas. Este centro tiene su peculiaridad: está dividido en dos edificios situados en dos partes diferentes de la ciudad. «No Anexo imos ter que baremar, porque reservaron máis nenos das prazas que temos dispoñibles», explica el director. Pero en el edificio principal de A Lomba las cosas son muy diferentes. En estos momentos, hay una veintena de niños apuntados, una cantidad que hace que la dirección del centro se prepare para «loitar para manter as dúas liñas» que hay en Educación Infantil. Confían en que, una vez se analicen todas las solicitudes y algunos niños sean desviados de un centro a otro, logren la cantidad suficiente de rapaces para mantener sus dos aulas. Toca compás de espera.

En O Piñeiriño llevan años viendo cómo se reduce la lista de niños que se incorporan a sus aulas. Hubo un tiempo en el que también aquí había que baremar, pero el escenario ha cambiado mucho. Ayer a media mañana había reservadas 14 plazas. «Son muy poquitas», reconocen en el centro. Tanto la dirección como la asociación de padres pretenden poner en marcha un comedor escolar en el recinto para dar servicio los niños ya matriculados y, quien sabe, conseguir más puntos en las preferencias de los padres.

Hasta el Vagalume, un colegio de Infantil con un gran prestigio en Vilagarcía, ha notado «un retroceso importante» en la matrícula. «Sí que se nota que hay menos niños», explican desde dirección. Pero, ¿hay menos niños en realidad? Los datos del IGE indican que entre 2012 y 2014 los nacimientos en Vilagarcía cayeron de forma significativa. Así que algo tiene que ver la natalidad en este asunto. Pero hay otros factores a tener en cuenta.

Y es que en el colegio de Carril y en el de Vilaxoán la demanda de plazas ha crecido. No de una forma exagerada, pero sí que se ha incrementado, y en la escuela carrilexa tendrán que rechazar a algunos de los aspirantes. En el centro de Rubiáns, tras el batacazo de matrícula sufrido el año pasado, la cosa ha mejorado considerablemente y se ha logrado formar un grupo de 17 alumnos para tres años.

Carril, Vilaxoán, Rubiáns

¿Qué ocurre en estos colegios? Desde Carril apuntan varias razones para explicar por qué el colegio tiene más solicitudes que vacantes. «Pensamos que pode ser polo comedor e tamén porque nos últimos anos veu moita xente nova a vivir para esta zona», dicen desde la dirección. En Vilaxoán apuntan a la llegada de nuevos vecinos a un lugar en el que la vivienda es más barata, sumado al seductor proyecto educativo del centro y a todos los servicios que incorpora: transporte y comedor, los mismos que funcionan en Rubiáns.

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