Cruzar el Cantábrico a bordo de la «Irmandiña»

Cuatro arousanos participarán en una regata que los traerá de La Baule, en Francia, a San Vicente en dorna

$tituloImg.$pieImg

o grove / la voz 12/02/2016 08:13 h

Trescientas cuarenta millas náuticas. Esa es la distancia que, de una tacada, recorrerán los cuatro tripulantes de la Irmandiña, una dorna de 9,5 metros de eslora restaurada por la Asociación Amigos da Dorna Meca. Y es que Pepe Garrido, Ramón Albert, Antonio Grandío y Óscar Babé están dispuestos a participar este verano en el rali La Buale-San Vicente, una regata de barcos clásicos que los obligará a cruzar el Cantábrico, y parte del Atlántico, sobre esta tradicional embarcación gallega. Los cuatro son expertos marineros, aunque no sobre la Irmandiña. Esta será la travesía más larga que la tripulación realizará a bordo de esta peculiar dorna.

Irmandiña fue botada en el 2003 con un objetivo claro: cruzar el Atlántico. Pero el proyecto nunca fraguó por la falta de patrocinadores y la travesía nunca llegó a realizarse. Ahora, la embarcación podrá participar en su singladura más larga, la que la llevará a través del golfo de Vizcaya hasta Sada de una tirada. La historia nos la cuenta Pepe Garrido, alma mater de Astilleros Garrido y uno de los encargados de la restauración de este barco. Él será el patrón de la singladura, que partirá el próximo 9 de agosto del puerto francés de La Baule. «¿Atrevédesvos a ir alí?». Estas palabras, pronunciadas por un integrante del Club Náutico San Vicente, fueron suficientes para convencer a estos cuatro aventureros, que tienen muchas horas de mar a sus espaldas.

Llegarán a Francia por tierra, unos días antes de que comience la regata, «porque alí temos que montar a dorna e preparala e facer algunhas saídas de proba», explica Pepe. Calculan que, si las condiciones meteorológicas son favorables, tardarán entre dos y tres días en llegar a Sada, donde será su primera parada. «Neste barco nunca fixemos nada parecido. Saímos moito con el por aquí e fomos ata Camariñas e Lira, pero non moito máis», añade. No tienen experiencia en la Irmandiña «pero hay algunos de nosotros que ha vivido años y años en un barco», añade Ramón Albert. Él es el maestro velero. La expedición cuenta, además, con un médico, Antonio Grandío, un lucense de nacimiento que lleva más de treinta años viviendo en O Grove y navegando. El benjamín es Óscar Babe, que a sus 26 años «es el que más millas tiene de todos», añade Albert. «Mi padre es baja y voy a sustituirlo, a ver si no me vuelven loco entre todos», bromea.

Pasarlo bien y disfrutar con la navegación es el principal objetivo de este viaje. Porque las comodidades no serán muchas. En la Irmandiña no hay camarotes o cocina. «Ten un nicho que preparamos e no que nos poderemos deitar», añade Pepe. Tampoco podrán dormir mucho, porque tendrán que hacer turnos para navegar de noche. Y la comida mientras dure la travesía será «a base de latas como los madrileños», bromea Albert. Reconocen que la experiencia dependerá de las condiciones meteorológicas «pero non debería haber problemas porque hoxe temos partes meteorolóxicos cen por cen fiables», sostiene el patrón. Los cuatro «levamos tempo navegando xuntos e participando en regatas. Agora temos que facer algunhas probas máis para facer navegación nocturna, que nunca o fixemos».

Pese a las incomodidades, el viaje les parece una buena experiencia. «Todo o que sexa navegar nestes barcos é un pracer porque son de madeira e son diferentes sobre o mar», explica Grandío. Y es que la Irmandiña «vai máis metida na auga» y la sensación de navegar es completamente diferente a la que se experimenta sobre otros barcos. Recuerdan que esta dorna era una embarcación de trabajo «e o mérito foi adaptar un barco de traballo para que poida competir e regatear», añade Grandío. De hecho, algunos se sorprenden de su rapidez «porque hai poucos barcos similares a esta e os que hai son máis lentos». Durante sus primeros diez años, la Irmandiña participó en numerosas regatas, reuniones y encuentros de embarcaciones tradicionales. También se empleó como barco escuela de navegación tradicional. Después de esta etapa, se adaptó su aparejo al de vela cangreja, para poder competir y vencer en diversas regatas. A principios del próximo mes de agosto, esta embarcación partirá con destino a Francia con el objetivo de representar a Galicia en una carrera de barcos clásicos que rematará en el club Náutico de San Vicente solo unos días después. Con esto, su tripulación saldará en parte esa deuda que tenía pendiente desde que se construyó el barco: hacer una larga singladura.

El primero de ellos es el copropietario de la dorna y dueño de Astilleros Garrido, el segundo es experto en velería y cuenta con mucha experiencia navegando

Natural de Lugo es el primero, aunque lleva toda su vida en O Grove. El segundo es el benjamín de esta excursión y también el que más millas tiene

Votación
2 votos
Comentarios