Don, el detective detrás de una Liga

El ala-pívot inglés del Cambados C.E.V.. 2017 es el MVP de la jornada 25 de la LEB Plata. Llegó tarde al baloncesto, pero confía en triunfar en él antes de comenzar a vivir de criminólogo, quizá de CSI

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vilagarcía / la voz

«Un profesor de educación física me dijo con 15 años que no era demasiado bueno ni jugando al fútbol ni jugando al rugbi, pero que podía llegar a ser muy, muy bueno jugando al baloncesto». Diez años después de tan convincente argumento con el que un maestro de instituto lo ganaba para la causa del deporte de la canasta, Matthew Andrew Hendrey Don (Londres, 11 de Octubre de 1993) se destapaba el pasado sábado en Gandía para liderar al Cambados Cidade Europea do viño 2017 a su ajustado octavo triunfo consecutivo: 91-94. Una racha que sitúa al cuadro arousano segundo en solitario en la clasificación y único rival capaz de aguantar el tirón del líder, el Sammic ISB. En ausencia del jugador franquicia del equipo, Charles Nkaloulou, el ala-pívot británico se erigió en MVP de la jornada 25 de la LEB Plata con 45 de valoración, a base de 35 puntos (2/2 en tiros libres y 13/16 de campo, incluido un 7/9 en el triple), 12 rebotes, 2 recuperaciones y 2 faltas recibidas.

La dificultad de la adaptación a un deporte que le era completamente desconocido, dejando a la mayoría de sus amigos en el entorno del fútbol, y teniendo que compaginar entonces el aprendizaje del abecedario de la canasta con la construcción forzosa de nuevas relaciones entre compañeros, ha ido perdiendo su dureza inicial en la memoria de Don. Que le haya ido y le siga yendo razonablemente tan bien en el baloncesto sin duda ayuda.

Campeón de Inglaterra en su debut con su instituto, El Archbishop Lanfranc Academy, Matt Don se fue a estudiar la carrera de criminología, el campo profesional que más le interesa al otro lado del deporte, a los Estados Unidos. Saltando el gran charco no atraído por el desbocado índice de criminalidad de su país de destino. «La razón fue el baloncesto», nos cuenta con la inestimable colaboración del preparador físico del Xuven, Álvaro de Pedro, en calidad de traductor. Dos años en la North Iowa Area, compitiendo en la Junior College, categoría por debajo de la NCAA, y un tercero en la Cameron Aggies de Oklahoma de la NCAA2, completaron los fundamentos del juego del ala-pívot amarillo antes de que la estricta normativa estadounidense entendiese que por su experiencia en una Liga Sub-18 inglesa no tenía derecho a un cuarto año como jugador universitario en sus competiciones oficiales.

Benditas únicas salidas

«Me gustaron mucho los Estados Unidos, porque allí el deporte es muy importante, respetan al deportista, y va mucha gente a los partidos», comenta Matt. No pudiendo seguir allí, «lo único que tenía claro es que no quería volver a jugar en Inglaterra». Y entonces se le apareció la Virgen de la Concha. Para ser rigurosos, el Club Deportivo Virgen de la Concha de Zamora, el único equipo no inglés que en el verano del 2015 apostó por él. Y Don respondió a la fe zamorana con 15,4 puntos, 12,1 rebotes y una valoración de 21,9 de promedio por partido en la Liga EBA. Una categoría en la que acabó como máximo reboteador y mejor jugador europeo no español la temporada pasada.

La figura de Mark Considine

Sorprendentemente, el pasado verano «no tuve ninguna otra oferta más que la de Cambados», dice Don. Si a ello se le añade que su agente responde al nombre de Mark Considine, el primer interior británico que brilló en el Xuven de los años de lactancia en EBA, no hubo mucho que pensar. Y hoy, lógicamente, «no me arrepiento», apunta Matt.

Tras rondar los 40 de valoración en tres ocasiones en la EBA, el MVP de la última jornada de la LEB Plata explica su estratosférica actuación frente al Gandía de una manera bien gráfica: «La razón es que el rival no me podía parar». Por lo demás, declara, «jugué como siempre juego».

«Llevo el número 1 porque no quiero ser ni el segundo ni el tercero. Quiero ser el mejor»

«Cuando me retire del baloncesto quiero ser detective, o trabajar como policía forense», al estilo CSI. Ese es el horizonte a largo plazo de Matt Don. Al por qué responde simplemente con un «me gusta, me llama la atención». Y ni la afamada serie de televisión ni ninguna conexión consciente con el baloncesto se hallan tras su vocación. Aunque se le expongan los indicios criminales de las artes empleadas por algún jugador en la zona acordonada en ambas canastas, con una carcajada acompañando a un «son dos mundos muy diferentes». El de la criminología y el baloncesto.

¿Contaba con una temporada tan buena en su debut en la LEB Plata? «No teníamos expectativas. Únicamente quería trabajar duro, y ver lo que pasaba», afirma. Y lo que ha pasado es que, aún con el jugador franquicia del Xuven por delante, ha logrado convertirse en un hombre importante para Manu Santos, con promedios de 9,7 puntos y 7 rebotes en 21 minutos de juego.

Números en los que se ha visto favorecido por dos cuestiones. «Me ayudó no haber empezado en España en LEB Plata. Jugar primero en EBA me permitió adaptarme muchísimo mejor a los pasos, al criterio arbitral, a la forma de jugar en Europa». Y después, tener a Charles en el equipo: «No lo veo como un problema, sino como una oportunidad. Los dos nos entrenamos al 100 %, nos hacemos mejores». Y «ayudamos al equipo». «Pensando únicamente en el siguiente partido» como el camino, sostiene en comunión con el colectivo de Santos, para atrapar el título de Liga que centra la investigación de Don y compañía.

El verano pasado Matt decidió agenciarse el dorsal 1, como una declaración de intenciones: «Lo llevo porque no quiero ser ni el segundo ni el tercero. Quiero ser el mejor». Demostrar que su profesor de instituto tenía razón.

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