Salvador Ribadomar se rocía de gasolina en la lonja de Carril para reivindicar trabajo en el mar

El exsindicalista denuncia que medio centenar de personas malviven en situación desesperada sin poder faenar

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La presencia de la Policía Local de Vilagarcía y del patrón mayor, Fernando Franco, disuadieron finalmente a Salvador Ribadomar de llevar a sus últimas consecuencias el acto reivindicativo que ayer, a primera hora de la tarde, puso en escena el exsindicalista en la lonja de Carril. Tras irrumpir en las instalaciones con un bidón de gasolina en la mano, Ribadomar no dudó en rociar su propio cuerpo con el combustible para amenazar con plantarse fuego a lo bonzo. Su intención: reclamar la posibilidad de volver a trabajar en el mar, tanto para él como para el medio centenar de vecinos carrilexos que, sostiene el mariñeiro y ex concejal nacionalista, malviven de forma «indigna» sin poder faenar.

«Nunca exercín nin exercerei a violencia sobre ninguén que non sexa eu mesmo, pero tampouco vivín nunca de xeonllos; o único que pido é a dignidade de poder gañar a vida polos meus propios medios co que sei facer», subrayó el antiguo miembro de la CIG, que carece del permex que le habilitaría para mariscar como miembro de una agrupación. «Primeiro nos arrinconaron na zona do Sacho, logo nos prohibiron traballar alí, dicían que fosemos para Cortegada, e agora nada, perséguennos coma se fosemos delincuentes cando o único que queremos é gañar a vida, helicópteros enriba de mulleres de oitenta anos...», insiste el hombre, que culpa de esta situación «ás loitas políticas entre a confraría, a Xunta e os parquistas que acabamos pagando nós». La policía aclara que no se mostró violento en ningún momento y que renunció a llevar más lejos su protesta una vez que habló con el presidente del pósito.

La trayectoria que se torció

Vinculado al mundo del mar desde muy joven, Salvador Ribadomar defendió durante largos años al sector desde la CIG, además de ganar un acta como concejal en Cambados por el BNG, hasta que problemas personales lo apartaron de la vida pública. Trabajó en el golfo de Guinea, pero fue detenido en el 2008 en una operación contra el tráfico de hachís. Saldada su cuenta, se instaló en Carril.