Claude Lévi-Strauss, uno de los más notable antropólogos del pasado siglo, afirmaba que nuestro planeta había comenzado sin el ser humano y que terminaría sin él. Parece que estamos consiguiendo darle la razón. Hemos construido un sistema de producción y consumo que nos causa gran satisfacción. Solo tiene un pequeño problema: es insostenible y, además, nos mata poco a poco.
Organizaciones tan poco sospechosas de radicalismo como la OMS señalan que un importante porcentaje de los cánceres se debe a causas medioambientales, es decir, al aire que respiramos, a los alimentos que ingerimos y a los múltiples productos que utilizamos en nuestra vida cotidiana.
La Sensibilidad Química Múltiple es una de las vías que han encontrado algunos organismos para lanzar un grito de alarma: hay cuerpos que no pueden con tanto tóxico y dicen basta. Las personas que padecen esta patología son unas destacadas víctimas del éxito de nuestro modo tóxico de vida. Pero en su malestar nos están brindando un gran servicio: nos están señalando lo que debemos evitar para vivir de modo saludable. Pongamos atención.