«Nós estamos ben. O problema é para os rapaces, que se quedan sen clases»

Este vecino de Meaño se fue por tres meses y tuvo que volver a los 10 días

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A dar clases de música. A eso fue Basilio Camiña al Sáhara. Este vecino de Meaño estudió Música, y está cursando Magisterio, pero siempre tuvo claro que el voluntariado estaba entre sus preferencias. Por eso cuando vio una oferta de trabajo para irse a los campamentos de refugiados no lo dudó. A principios de mes hizo las maletas y se marchó para algo menos de tres meses. Pero su estancia se vio interrumpida. El miedo a que terroristas islamistas pudieran secuestrar a los cooperantes llevó al Frente Polisario a repatriarlo. «Nós estábamos ben. Tranquilos. O problema é para os rapaces, que agora se quedan sen clase», afirma.

Diez días llevaba Basilio en Smara cuando le comunicaron que debía irse. Vivía con una familia de acogida y daba clases de música en dos colegios distintos. «Fanche sentir coma na casa porque todo o que teñen cho dan a ti», recuerda. Su escuela no tenía ni luz eléctrica, apenas unas mesas y sillas y un pequeño encerado. Entenderse con sus alumnos no era un problema, porque «case todos os rapaces estiveran en España de vacacións entre tres e cinco veces». Tampoco había muchos lujos en la casa de acogida.

Una zona segura

Lo que sí había, y esto quiere dejarlo muy claro, era seguridad. «Non notamos inseguridade ningunha. Sempre tiñamos unha persoa con nós», afirma. Su evacuación se debió más al miedo que tiene el Frente Polisario, «porque para eles os cooperantes son moi importantes porque son os que os axudan e os que defenden a súa loita». Además, temían por la seguridad de las familias si se llegase a producir un secuestro por parte de los terroristas.

Su visita le ha permitido entender «a guerra que teñen con Marruecos e que levan case que 38 anos de loita». También, «que ninguén se interesa pola súa causa porque hai problemas económicos detrás». Y descubrió que un muro de 2.900 kilómetros separa a los saharauis de los territorios ocupados, «está fortificado e con minas antipersoa», añade.

A Basilio le preocupa que la repatriación de los cooperantes han dejado a los refugiados todavía con menos servicios de los que tienen. «Ademáis dos profesores con nós veu unha fisioterapeuta que axudaba a persoas discapacitadas. Agora eles quedan sen toda esa axuda», explica. Destaca que el Gobierno español no se puso en contacto con ellos en ningún momento, «Limítanse a dicir que non é unha zona segura para visitar. Ir a Estados Unidos é máis peligroso que ir ao Sáhara e España non di nada», se queja. E insiste en que no hay inseguridad en la zona. Él está pensando en volver ya a junto su mamá y sus tres hermanas del Sáhara. Pero ahora deberá esperar unos meses. Primero para permitir que se reorganice la seguridad en la zona. Y, en segundo lugar, para seguir estudiando.

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Camiña ya está en su casa de Meaño, donde vive con sus padres. m.m.
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