Sea por la crisis, porque las parejas eligen otras fórmulas para formalizar su unión, o porque realmente optan menos por casarse, lo cierto es que el número de bodas civiles que se celebran en el Concello de Vilagarcía no ha dejado de descender en los últimos años. El 2012 ha finalizado con un 38% menos de uniones de las que había habido cuatro años antes, en el 2008.
En efecto, a lo largo del ejercicio que acaba de finalizar se casaron en el Consistorio vilagarciano 31 parejas. El año anterior habían sido 34, en el 2008, 50, y en el 2007 se certificó la cifra más elevada de matrimonios, con 53 parejas que dieron el sí en el salón noble de Ravella. En total, desde que comenzaron a oficiarse bodas civiles en el Ayuntamiento, en el año 1995, se han celebrado 488 enlaces.
Las 31 parejas casadas el año pasado retrotraen la estadística de matrimonios civiles en Vilagarcía a cifras de hace una década. En el año 2003 fueron 33 los casamientos, y los mismos en el 2004.
El alcalde es la autoridad que tiene la potestad de celebrar bodas civiles en el Concello. Sin embargo, el regidor puede delegar en cualquier otro miembro de la corporación. De hecho, la concejala más casamentera a lo largo del año pasado fue la socialista Susana Camiño, con ocho. La edila carrilexa recupera así el puesto que había ocupado durante el gobierno local bipartito. Le sigue Rocío Llovo, con siete matrimonios, y el propio alcalde, Tomás Fole, que casó a seis parejas. Cholo Dorgambide a cuatro, la socialista Tania García, a tres, y Marta Rodríguez, Elena Suárez y Suso Longa, a una.
El mayor número de ceremonias se concentró en los meses de verano y a principios de otoño. De hecho, fue en septiembre cuando hubo más celebraciones, un total de seis, seguido de julio, agosto y octubre, con tres bodas en cada uno, igual que en diciembre. Marzo fue el único mes del año en el que no hubo bodas en Ravella.
La mayor parte de las parejas que eligieron el Concello para casarse optaron por la boda ceremonial frente a la modalidad administrativa. Esta última puede formalizarse de lunes a viernes en horario laboral y es totalmente gratuita. Las primeras, en cambio, implican desde el 2007 el abono de una tasa de 75 euros, destinados a cubrir los gastos de apertura del Concello fuera del horario laboral, así como del personal preciso para la puesta a punto del salón noble. En los dos casos se entrega a los novios un regalo.
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