Hay gente que nunca entenderá nada. Cuando Luis Garrigós, el concejal de Deportes de Vilagarcía, le reprocha a los representantes de la oposición que se dediquen a «hacer política» en el Consello Reitor de la Fundación de Deportes, da muestras de una severa incapacidad para comprender la función pública que tiene encomendada: la responsabilidad sobre la política municipal en materia deportiva. Aunque le pese, no es un técnico que cobre por realizar un trabajo aséptico. Es un señor político, que toma decisiones trascendentes para la vida colectiva de su concello y percibe por ello la nada despreciable media de 830 euros cada mes pese a carecer de un salario asignado.
Para esas otras decisiones presuntamente apolíticas, cuenta Garrigós con un asesor, uno de los cargos de confianza que mantiene el gobierno local, que de esta manera destina importantes esfuerzos económicos al desarrollo de la política [otra vez ese denostado término, Luis] deportiva en Vilagarcía.
Que conste que todo comenzó bien. Frente a otros ámbitos de gestión que padecían una indefinición preocupante, el área de Deportes contaba con un plan: la recuperación de Fexdega para el uso y disfrute de todos los vilagarcianos a través de su consagración al deporte base. Sin embargo, la deriva en la que el edil se ha ido instalando amenaza con romper aquel idilio original, de tal forma que su relación con el alcalde, Tomás Fole, dista mucho de ser la que fue.
La guinda es el tratamiento que el edil ha dado al proyecto del CB Vilagarcía para colocar un equipo de baloncesto masculino en la LEB Plata. Una idea susceptible de ser discutida, pero jamás de recibir el menosprecio y la interesada manipulación con los que un par de maleducados se han permitido despacharla, escudándose en la Fundación de Deportes con calculada cobardía. Por qué será que les gusta más el pádel. Nunca ha entendido Ravella el potencial de proyección que el deporte de élite atesora para una ciudad tan necesitada de referencias como Vilagarcía. Eso no ha cambiado. Para colmo de males, la nefasta relación del concejal con la Secretaría Xeral para o Deporte le resta puntos ante una Xunta supuestamente amiga. De solución a problema. Brillante, cabo.