El palomar

San Blas, aliado de la buena mesa y el buen pan

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La de ayer fue jornada festiva en Valga. Para el alcalde, José María Bello Maneiro, medio festiva: el regidor empleó las horas del mediodía en mantener una reunión de trabajo con los empresarios de la localidad. Los sentó alrededor de una buena mesa, la de Casa José, y entabló con ellos «un diálogo que sempre resulta moi interesante e enriquecedor», según confesaba el veterano político. Bello Maneiro se llevó con él a esta reunión de trabajo informal a algunos de los hombres que, con sus decisiones, más pueden hacer por los empresarios de Valga: el conselleiro Agustín Hernández, el presidente de la Diputación Rafael Louzán, el delegado territorial de la Xunta, José Manuel Cores Tourís, y el director general de Promoción do Emprego, Andrés Hermida. La intención de convidarlos a todos era lograr que escuchasen de viva voz de los protagonistas las preocupaciones, quejas y proyectos que les rondan por la cabeza.

En Cambados

En Cambados también estuvieron ayer de celebración a propósito de San Blas. En este caso no hubo mesa y mantel pero el buen pan no faltó en el menú. En la capilla del Hospital cumplieron un año más con la tradición y se bendijeron los panes para aliviar los males de garganta. Los creyentes tienen fe en San Blas así que cuando les aqueja algún mal en el inicio de la laringe recurren al santo para curarse. De la bendición se encargaron los curas Don José y Don Manuel y las provisiones llegaron de la propia iglesia y de los fieles, que acudieron bien provistos y con muchas variedades: chapata, integral y tradicional, comprado, hecho en casa... Y como no hay fiesta que se precie sin su vianda, al final de la misa se repartieron panes de fiesta entre los asistentes. Alguno le hincó ya el diente y otros se lo llevaron para casa para acompañar a la comida del día y disfrutar lo en familia.

Tras la Candelaria

Son días de mucha actividad en la pequeña capilla del Hospital. Si ayer se festejaba San Blas, anteayer fue el turno de la Candelaria, una virgen que sale cada año en procesión y a la que se le tiene mucha devoción en Cambados. Bien sea porque, según los creyentes, vela porque las criaturas nazcan sanas o bien porque evoca la llegada de la primavera -la tradición dice que los pájaros se casan en ese día y las mimosas están ya en flor- , aunque sea febrero y el frío siga apretando.