«Fui agente 41 años, 5 meses y 19 días»

Sigue dedicando su vida a medir el tiempo, llueva o haga sol o haya ciclogénesis


viveiro / la voz

De su prodigiosa memoria y el gusto personal por registrarlo todo desde que nació «un 19 de mayo de 1925, un martes por la mañana -especifica-, en el lugar de Allares (Chavín-Viveiro)», salía en 2003 el libro La experiencia de una vida en el campo en el que Amador López Albo, agente forestal jubilado, inmortalizó vivencias y pasiones, como la meteorología. Dice que de niño aprendió muy rápido las matemáticas y señala: «Estoy considerado como el número uno en Galicia en cubicación de árboles».

-Para usted hablar del tiempo no es una cosa banal, ¿verdad?

-Empecé a llevar la meteorología desde 1961 ó 1962 y la he registrado día a día. Aquellos datos eran para Patrimonio Forestal del Estado, hasta 1985, pero no están bien registrados. Entonces a la meteorología no se le daba importancia pero a partir de 1985 pasé a llevarla a través de Lourizán (Pontevedra) y más tarde para Xunta y Gobierno. Sigo pasando los datos actualmente. Si averían los aparatos los arreglo, funcionan todos los días del año; antes mandaban un técnico y a lo mejor tardaban dos o tres meses.

-¿Con los mismos aparatos?

-Son los mismos aparatos de siempre: el pluviómetro, el termómetro, el heliógrafo de Cambel, el termohidrógrafo, el evaporímetro y el anemómetro. Están a 15 metros sobre el nivel del mar.

-El clima parece estar algo «loco». ¿Cómo es el de A Mariña?

-Un año hay más temperatura, otro menos, pero poca diferencia hay en las medias. Este invierno hubo más horas de sol y calor y llovió menos pero la media de lluvia al año por metro cuadrado son 1.300, casi 1.400. Aquí el clima cambia muy poco. En 35 años solo hubo dos en que no llegó a mil litros por metro cuadrado. Cambia el clima incluso de Viveiro a Ourol o, a veces, llueve en Cervo pero no en Viveiro. Sí hay mucha humedad en todos los sitios, máximas de 90 a 95%. Mínimas casi nunca bajan de 50.

A veces doy datos, o los di hace tiempo, a Alúmina. Tienen aparatos pero cuando los tienen averiados me hacen preguntas a mí, me llaman por teléfono. También los técnicos de los eólicos me pidieron datos. ¿Para qué? No lo sé.

-Pero ahora ya le tocaría disfrutar de la jubilación, estar tranquilo...

-Esto me da trabajo, sí. En verano lo llevo bien pero en invierno no es fácil porque a las ocho de la mañana (hora solar) casi es noche. Me gusta cumplir.

-¿Incluso con ciclogénesis explosiva en el exterior?

-En caso de que esté enfermo me la miran pero en caso de mal tiempo yo salgo igual.

-¿Cuánto tiempo ejerció el oficio de agente forestal?

-41 años, 5 meses y 19 días. Siempre me ha gustado registrarlo todo empezando por mi nacimiento, lo más importante.

-Y una vida dedicada al campo.

-Primero fui labrador y ganadero hasta los 24 años. Entonces había un agente forestal, Don Héctor Cortizo en Vivero. Era 1948. Vive con 101 años en Pontevedra. Era un hombre inteligente y trabajador. Tuve un buen maestro. Tenía que plantar un monte que heredé de mis abuelos y en Penedo do Galo-San Roque había un vivero pequeñito. Él vendía plantas. Entonces yo vine a buscar plantas junto de él y habían empezado las repoblaciones en el monte. Me dijo si quería trabajar en la forestal. Se dio cuenta de que yo debía tener mucha arte para marcar las líneas y entonces me mandó para ese trabajo. A los tres meses ya me pasó a capataz de brigada. Tenía bajo mi poder, a veces, 40 hombres y 20 mujeres. Repoblé muchísimas hectáreas y de la primera vez casi mil.

-¿Después fue agente forestal?

-En 1951 me presenté a los exámenes, en Lugo. De 99 presentados saqué el número 12. Me jubilé en 1990, a los 65 años(...) Tenía pesadez de despedirme de los obreros y gente conocida. Tuve 312 personas en el homenaje, en el Louzao. Como aquel día estaba Fraga en Vivero no podían asistir los alcaldes de la zona. Me hicieron otra comida en Espasante, con 42, porque fui jefe de comarca del Distrito Forestal y llevaba nueve ayuntamientos empezando por Vivero. También era el jefe de tirar la dinamita, en las pistas. Me examinaron también para eso. Abrí pistas y caminos y todos los ayuntamientos tenían que depender de mí.

-Y aparte de estar pendiente del tiempo, ¿a qué se dedica ahora?

-Aún pongo tomates, pimientos, lechugas, patatas y tengo conejos.

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