Galdo apela a la solidaridad para reunir fondos y reconstruir la casa que ardió

Desconocen cuanto costará la obra, para lo que pedirán asesoramiento al Concello

$tituloImg.Los directivos de las asociaciones de Galdo, con las huchas que están empezando a repartir.
Los directivos de las asociaciones de Galdo, con las huchas que están empezando a repartir.

VIVEIRO / LA VOZ 09/03/2016 05:00 h

La solidaridad de mucha gente con la familia que hace una semana perdió en Galdo (Viveiro) a uno de sus miembros y se quedó sin vivienda por un trágico incendio arrancó ayer de manera efectiva. Auspiciada por su convecinos, a través de la asociación de vecinos, de la comunidad de montes y de la Junta Parroquial de Galdo, se han puesto en marcha una serie de iniciativas que tienen como objetivo reunir los fondos suficientes para reconstruir la vivienda siniestrada. «E amañar a casa é máis que eso, é tamén amueblala, é a roupa, porque quedaron sin nada, a rapaza só puido sacar o ordenador», explicaron ayer los directivos de la Asociación de Veciños Camiño de Galdo, Francisco Rivera y Luis Rodríguez, y el colaborador José Ramón Rodríguez.

Por la mañana, representantes de los tres colectivos que llevan días trabajando con este fin se reunían con la familia, que está viviendo con un hermano de la fallecida, «para saber cales eran as súas necesidades e os plans que tiñan sobre a súa situación e o futuro da casa, e dixéronnos que querían amañar a casa». Les hicieron llegar, en nombre de todos los vecinos, «a nosa disposición a axudar tanto humana como económicamente». Una disposición a colaborar extensiva al propio Concello, expresado en la reunión mantenida con la alcaldesa, María Loureiro, «que asegurou o seu total apoio material, técnico e económico». Y el reto ahora es conseguir los fondos suficientes con ese fin, aunque de momento desconocen que cantidad necesitan reunir. «Temos que falar cos técnicos do Concello, que nos orienten», señaló Rivera. Solo quedaron en pie las paredes.

«Van tirando, máis tranquilos»

Rivera explicó la situación anímica de la familia una semana después de la tragedia: «Van tirando, están máis tranquilos». La familia dispone solo de la jubilación de la abuela y del sueldo que tiene el nieto, que trabaja en una pizzería de Viveiro. Ayer se percataron de que la más joven tiene que desplazarse cada día al instituto María Sarmiento de Viveiro, donde estudia. «Propuxemos darlles cartos en efectivo, e non houbo maneira, que se amañaban; despois de moito porfiar conseguimos que aceptaran unha aportación para os gastos de gasolina da joven», señalaron.

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