Desde la Subdelegación del Gobierno señalaban ayer que a raíz de los incidentes ocurridos durante la protesta ciudadana realizada en Burela el sábado, con lanzamiento de huevos y tomates incluidos, se procedió a identificar a dos personas.
Según explicaron desde la Subdelegación, una de las personas se identificó y se le dejó marchar, pero la otra se negó, por lo que los agentes intentaron llevárselo al cuartel para realizar esa identificación. Entonces, según la versión oficial, el joven opuso resistencia, propinando patadas y puñetazos a los agentes. Y una vez en el cuartel, ya identificado, empezó a quejarse de una mano, por lo que fue trasladado por la propia Guardia Civil al Hospital para una revisión médica, diagnosticándole, dicen, alguna contusión en la mano. El joven, mayor de edad, quedó en libertad, aunque probablemente instruirán diligencias por presunta resistencia a agentes de la autoridad.
Durante el congreso del PP, un cordón policial mantuvo en todo momento una distancia de «seguridad» entre los manifestantes y el auditorio, donde se estaba celebrando el acto.