Autorizan la demolición de urgencia del convento desplomado en Viveiro

Los trabajos para evitar riesgos debían empezar esta misma mañana

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La empresa Risnamar S. L. debería empezar, "a máis tardar", a las diez de esta mañana las obras de demolición de urgencia del antiguo convento de la calle Díaz Freijo, que se derrumbó parcialmente en la madrugada del jueves. Es el cuarto punto del decreto que hizo ayer público el alcalde de Viveiro, Melchor Roel, tras recibir la autorización de la Dirección Xeral de Patrimonio, una actuación que busca evitar el desplome fortuito de un inmueble que el propio informe de la Xunta reconoce que está «en ruina total y que corre perigo de caída inminente», con el consiguiente riesgo que puede llevar aparejado para las personas y bienes .

Ayer por la mañana, una técnica de la Dirección Xeral de Patrimonio se desplazó hasta la ciudad y supervisó, junto a los técnicos municipales, el inmueble. Allí también estuvo uno de los propietarios del viejo convento, Ricardo Rivera Miramontes, junto a su arquitecto, evaluando la situación. Según explicó ya habían contactado con tres empresas especializadas. También presentaron en el Concello la solicitud de autorización «por el mecanismo de urgencia, para la ejecución inmediata de las obras concretadas en el informe municipal». Risnamar Viveiro, SL, muestra además «nuestra total colaboración y predisposición para aportar toda la documentación y trabajo que sean necesarios para poder cumplir a la mayor brevedad posible» con los trabajos que el informe técnico requiere.

La empresa dispone además de un plazo máximo de quince días para presentar en el Concello solicitud de licencia de obra y proyecto para las actuaciones de consolidación posteriores a la demolición parcial urgente autorizada por los responsables de Patrimonio y del Concello.

El alcalde aludió ala urgencia de esta primera fase señalando que «la pared que da a la calle Díaz Freijo, la fachada principal, está inclinada, y los informes meteorológicos nos dicen que va a ser un fin de semana duro, por lo que urge la demolición de los elementos que son más peligrosos». Roel advirtió de nuevo que «aunque se tomen todas las medidas posibles técnicamente, la demolición es muy peligrosa para quien la realiza, y en el momento de realizarla, porque no puede entrar maquinaria pesada. El peligro va a continuar, lo que se trata es de impedir el desastre».

El problema es que no se podrá usar maquinaria pesada, por la estrechez de la calle, por lo que tendrá que recurrir a «elevadores y andamios integrales». Tendrán que comenzar desde el lateral que da a la parte de arriba de la calle «y la ele que hace, para seguir dando mayor seguridad a los sitios que más peligro corren». Roel destacó la gestión de la delegada territorial de la Xunta, Raquel Arias, «ya que una vez que hablamos con ella Patrimonio nos mandó una técnica», y lamentó que «a veces los estamentos administrativos no son lo suficientemente sensibles a la realidad».

Uno de los propietarios estuvo allí con el arquitecto que contrató. f. r.