El hospital «racionaliza» gastos de agua, medicinas y alimentos

Los profesionales tampoco reciben comidas ni bebidas en sus turnos

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Pacientes y profesionales del Hospital da Costa llevan días notando cambios. Ahora ya no hay barra libre con los botellines de agua, que se limitan a tres de medio litro por día y paciente, excepto si los facultativos prescriben lo contrario. A salvo en situaciones excepcionales y justificadas, tampoco les dan las medicinas que toman por causas distintas a las que están siendo atendidos y, si no están ingresados, han de aportarlas para curas o tratamientos que necesiten. Sin reducir los alimentos, también se ha acabado la opción de rechazar los elegidos cuando se les pregunta. Y solo los profesionales que trabajan en quirófano mantienen el derecho a alimentos y bebidas; en el resto de servicios deben pagárselos de su bolsillo, como ya venían haciendo en algunos.

José Insua, director del hospital situado en Burela, reconoce una situación desvelada por usuarios, parte de los cuales no dudan en criticar lo que denominan consecuencia de los recortes. El gerente subraya que se trata de «racionalizar gastos», sin mermar la calidad asistencial ni los derechos de los pacientes. Repite varias veces que esas mismas medidas se están adoptando en el resto de hospitales públicos gallegos. E insiste en que el objetivo es «procurar o aforro e a eficiencia, pero aplicando sempre o sentidiño».

Antes, los pacientes ingresados podían pedir los botellines de agua que quisieran. Ahora, si agotan los tres que les dan y el médico no prescribe lo contrario, tienen opción de beber en las tres fuentes que se han instalado, una por planta, o de que se la vayan a buscar allí. Antes, la farmacia del hospital suministraba las medicinas que necesitaban; ahora, tienen que llevarlas si las tomaban por causas distintas a las del ingreso o si van a hacerse curas y se las han recetado con antelación. Antes no había problemas para cambiarles parte de los alimentos que habían elegido, pero ahora esa opción es excepcional.

También los profesionales del hospital han percibido las consecuencias de las políticas de «aforro e eficiencia». Antes, en varios servicios recibían yogures, leche, fruta, flanes, membrillos y bebidas para comer durante los turnos de trabajo. Ahora se limita al personal de quirófano. Como ya hacían en consultas externas o urgencias, el resto tiene que comprárselas si quiere consumirlas.

El director del hospital insiste en que el ahorro no merma la asistencia a los pacientes. pepa losada