La alarma la dio una vecina: olía a gas en un portal del edificio Ponte dos Santos, en la Avenida Calvo-Sotelo de Ribadeo. Eran las ocho y media de la tarde del martes del Carnaval. Por Ribadeo había desfilado unas 700 personas, con una multitud atestando varias calles. La villa estaba concurrida y el despliegue que se puso en marcha, con el paso de camiones de bomberos y el estruendo de sirenas, provocó la lógica expectación. Hasta catorce personas participaron en el dispositivo para descubrir la fuga. Finalmente, todo quedó en un susto. Un poro en una cañería fue el culpable.
Los primeros en llegar al lugar fueron dos policías municipales. Después lo hicieron tres voluntarios de Protección Civil, con un todoterreno. A continuación llegaron dos guardias civiles y seis bomberos del parque de Barreiros con dos camiones. Tampoco faltó el alcalde, Fernando Suárez. Cortaron la calle y comenzaron a buscar la fuga. Trabajaron con rapidez y eficacia, entrando en varias viviendas e incluso en los patios de luces de edificios colindantes.
Lo cierto es que cuando llegaron los bomberos, los efectivos de Protección Civil ya habían recorrido el edificio sin detectar fuga alguna. Después se echó mano de los detectores de gas, sin hallar nada extraño. El paso siguiente fue contactar con la empresa suministradora de gas ciudad, que anunció que enviaría un técnico. En tanto llegaba, se pidió a todos los propietarios que abriesen las cocinas o aparatos de gas en sus viviendas. Fue entonces cuando se detectó en un contador una mínima fisura, la culpable del aparatoso dispositivo que, por fortuna, se quedó en nada.