Viveiro despedirá hoy, miércoles de ceniza, el Carnaval. Y lo hará de la forma más tradicional, con la sábana blanca, el turbante, los abalorios y la sardina, que será enterrada, más bien quemada, como mandan los cánones, al más puro estilo viveirense y entonando las coplas que lo definen, el Ven dueño mío entre otras, algunas de ellas que se remontan a principios del siglo pasado.
El programa elaborado por el área municipal de Cultura incluye, a partir del mediodía, la recepción de las autoridades invitadas por la corporación del entroido, en la plaza Mayor. El alcalde y marqués del Congelado, Paco Chao, del grupo Esmorga, hará los honores de una representación con alfombra roja, que recorrerán autoridades civiles, militares y eclesiásticas. «Invitadas especiales» este año figuran «la Cospedal y la Sáenz de Santa María», señaló el marqués. Llegarán expresamente en un taxi londinense, un modelo de los años sesenta, cedido para la ocasión.
A partir de las cinco de la tarde, viveirenses y foráneos pueden transmitir sus condolencias y pesar a la gran familia del entroido en el velatorio de la sardina y para ello, como cada año, estará instalada en la praciña da Herba la capilla ardiente. La organización, a cargo del grupo de Jesús Atadell, dará cobijo a «ladaiñas oficiais, choronas, y resto de autoridades», para a partir de las 21 horas salga el entierro para recorrer las calles del casco hasta desembocar en la plaza Mayor donde se quemará la sardina, se repartirán bollos preñados y vino con la colaboración de Pizzbur y Bodegas Ribeirao. La música que dará el contrapunto a las lágrimas de cocodrilo que impone el ritual llegará con las charangas de Neda y Tastarabás de Viveiro.