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Los bomberos locales atendieron 41 incendios en viviendas en 9 meses

Viveiro y Foz, con 13 y 8 siniestros, son los municipios de la comarca que han contabilizado mayor número de fuegos domésticos en este período

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Desde el 1 de mayo de 2011, fecha en la que entraron en funcionamiento los parques de bomberos de Barreiros y Viveiro, hasta el 31 de enero de este año, estos servicios han atendido 41 incendios en viviendas de A Mariña. Son los datos que facilita el Consorcio Provincial de Bomberos, que desglosó también el número de siniestros por municipios, como pueden observar en la tabla que se ofrece en esta página.

La mayor incidencia de fuegos domésticos coincide con la temporada de invierno, que es cuando la población enciende cocinas, chimeneas o radiadores para calentarse. Lo sucedido en Mondoñedo en las últimas semanas, con tres incendios continuados y todos ellos provocados, al menos son las hipótesis que se están barajando, por chimeneas, puede servir de advertencia sobre la necesidad de tomar medidas de precaución.

En este Concello el edil de seguridad ciudadana, el socialista Modesto Díaz, se hizo eco de la petición del PP y ha dado los primeros pasos para elaborar un plan de emergencias municipal homologado.

La mayoría de los municipios de la comarca carecen de este instrumento que, según explica el técnico de Protección Civil Mario Antuña, incluye un análisis de riesgo, obtenido a partir del histórico de inundaciones, seísmos, condiciones meteorológicas, la situación de las instalaciones eléctricas, situación urbanística, etcétera del concello. Evalúa también las medidas preventivas que se pueden poner en marcha para minimizar esos riesgos y organiza los grupos de acción que pueden intervenir en caso de que se produzcan; en principio actuarían los medios municipales, con el alcalde al frente, pero en caso de no ser suficientes, entrarían los de otras administraciones, como en las pasadas inundaciones.

l incendio en el hogar es el fenómeno más devastador y traumático que amenaza a los que habitan en la vivienda y su entorno, prevenirlo y saber como actuar cuando se produce, es una responsabilidad que todos debemos asumir. Las medidas principales que previenen los incendios domésticos, se refieren en primer lugar al cuidado y control de aquellos materiales que pueden actuar como combustibles. Estos materiales (ropa, papeles, pinturas, cartones, muebles viejos?) suelen acumularse en trasteros, desvanes y bajo cubiertas y muchas veces no cumplen función básica alguna, pero actúan como amplificador de las llamas en caso de incendio. Nunca deberemos acumular materiales combustibles junto a chimeneas o estufas; en general, debemos realizar una revisión periódica de todos los aparatos que para su funcionamiento, precisen de este tipo de materiales, tales como cocinas, calderas, estufas o braseros, chimeneas y calentadores de gas. Si percibimos olor a gas, ventilaremos la estancia, abriendo puertas y ventanas, cortaremos la llave principal y avisaremos a nuestro suministrador. Debemos prestar especial atención a que los quemadores de gas (cocina) las chimeneas y los extractores de humos, estén limpios de hollín y grasa, pues son puntos especialmente vulnerables. En la cocina, dejarse olvidado algo en el fuego mientras se cocina, y que de ese recipiente salte a la campana extractora, y a continuación al resto de la misma, es una de las causas más frecuente, junto con los incendios en estancias como salón y habitaciones, principalmente ocasionados por fallos eléctricos por sobrecarga, o por la mala utilización de estufas o braseros, sin olvidar nunca, los incendios ocasionados por las colillas mal apagadas.

Prevenir los incendios en el hogar es una responsabilidad de todos

La construcción que tenemos en esta comarca, se diferencia sustancialmente en dos tipos, viviendas unifamiliares _donde predomina la madera, las cocinas de leña, las chimeneas_, enmarcadas en la zonas rurales y en los barrios más antiguos de los núcleos importantes de población y, por otro lado, los pisos, viviendas de reciente edificación y por lo tanto, ya adaptados a las nuevas condiciones de protección contraincendios que requiere las leyes. Ni unos ni otros están exentos de sufrir un incendio, pero está claro, que las medidas de seguridad con la que cuentan son completamente distintas. Hay que extremar el cuidado con el fuego, más si cabe, en los meses de invierno, cuando cocinas estufas, calderas, braseros y chimeneas son de uso diario. Recordar siempre que estos aparatos deben de contar con una certificación CE que nos garantiza que están homologados y autorizados; leer siempre el manual de uso, y cumplir las distancias de seguridad. La limpieza de las chimeneas y una buena ventilación de los braseros nos previenen de accidentes con el monóxido de carbono, una de las causas de muerte más comunes por mal uso o mal funcionamiento de este tipo de aparatos.

Las instalaciones eléctricas, cocinas, chimeneas, calentadores de gas y todos aquellos aparatos, tanto eléctricos, como los que usan combustibles, han de tener una vigilancia especial, y han de adoptarse las medidas de seguridad, limpieza y control necesarias para que no deriven en un incendio. Debemos de prestar especial atención a nuestro comportamiento en la vida diaria en el hogar, no usando mal estos equipos, no sobrecargando las instalaciones y tomando unas medidas de autoprotección básicas, como no dejar recipientes al fuego mientras no estamos en el hogar, apagar bien estufas, braseros y chimeneas antes de abandonar la vivienda o al irse a descansar, no fumar en los dormitorios y asegurarse de que los restos de cigarrillos, de chimeneas y de braseros, están bien apagados antes de tirarlos, pues este tipo de brasas, colillas y cenizas, puede originar un incendio hasta 4 horas después de ser arrojados. Desde los servicios de emergencias recomendamos siempre instalar detectores de humo, de gases y la presencia en la vivienda de al menos un extintor, pues en esa primera fase del fuego, sí que servirá para apagarlo. Al menor indicio de fuego, llamar al 112, cerrar puertas y ventanas para evitar la propagación del mismo, abandonar la vivienda y esperar a los servicios de emergencia, para facilitarle las llaves.

Uno de los últimos incencios fue el ocurrido hizo ayer ocho días en el casco de Viveiro. xaime f. ramallal