La competitividad es la clave de la permanencia de las empresas. La planta de Alcoa en San Cibrao ya hizo frente a los primeros ramalazos de la crisis, que en el sector del aluminio comenzó a finales del 2008 y el primer trimestre del 2009, ajustando costes y flexibilizando su producción. Para el año actual la fábrica mariñana se mantendrá en los niveles previstos de producto: 1,5 millones de toneladas de alúmina y 225.000 toneladas de aluminio.
«Alcoa ha invertido en la fábrica de San Ciprián unos 250 millones de euros, y nuestra planta está considerada como una de las mejores del mundo», destaca el director de Alcoa San Cibrao y responsable en España de Alcoa Primario, Rubén Bartolomé. Considera vital el ajuste de la tarifa energética, «la mayor amenaza que tenemos para la pérdida de competitividad», al que se suman «los costes adicionales» que supondrá la normativa de emisiones de CO2 a partir del próximo año y su efecto sobre la factura eléctrica.
Pero hay otros aspectos energéticos a tener en cuenta, como el uso del gas. «Desde julio del 2011, la planta de alúmina consume gas natural licuado, aunque todavía solo suponga el 8% del consumo total de combustible de la refinería», señaló Rubén Bartolomé. La obra del gasoducto que llegará a la fábrica atravesando A Mariña «sigue su curso y, si se cumplen los plazos previstos, podría funcionar a mediados del año 2013», lo que permitirá sustituir el fuel por gas natural «y será un gran logro ambiental y económico».