El deplorable estado en el que se encuentra un indigente que desde hace días vagabundea por Ribadeo ha provocado cierta alarma en el vecindario, por el temor a que pueda sufrir cualquier accidente. Es así por su imagen de abandono y porque en no pocas ocasiones se le ha visto desorientado por la travesía, obligando a los conductores a esquivarlo para no atropellarlo. Al verlo es irremediable remitirse a la figura de indigente Julius, de triste actualidad por su muerte el pasado martes en el Hospital Lucus Augusti.
La imagen de ambos presenta no pocas similitudes. Este es un hombre joven, con ropas sucias y desprende un fuerte hedor. Es pacífico y celoso de su intimidad. No pronuncia palabra y no suelta prenda sobre detalles personales. Sin embargo, sí entiende el castellano. Al menos lo básico y puede comunicarse escribiendo palabras o señalándolas en una hoja de periódico, de lo que se infiere que cuando menos tiene nociones básicas sobre la escritura en castellano.
Así explicó que días atrás estuvo en otras localidades de A Mariña y que no sabe adónde dirigirse ahora, quizás a Oviedo. Al parecer, duerme en el portal de un establecimiento comercial y lo justifica porque no hay albergue para indigentes.
Afirma que la gente en Ribadeo se porta bien con él y muestra calderilla, unos euros, para acreditarlo.
Al parecer, días atrás una vecina llamó a la policía municipal al verlo tirado en un banco y temer que se hubiese desvanecido o sufrido un ataque. Los Servicios Sociales lo atendieron y están pendientes de él. Lo llevaron al pabellón municipal donde pudo ducharse y tirar la vieja ropa, rota y repleta de suciedad. Puso otra nueva que le ha donado el Concello y Cáritas, pero ahora, transcurridos unos días, vuelve a estar deteriorada y sucia.