Tapia, el oro de la discordia

El proyecto de explotar el yacimiento aurífero divide a la sociedad


tapia / la voz 29/01/2012 07:04 h

En la plaza de la Iglesia de Tapia un grupo de mujeres debaten sobre la crisis -«mira el paro..., y qué hace el Gobierno.»- y el porvenir del pueblo -«como no abran la mina no hay futuro», dice Luisa; «acabará con todo», rebate Paula-. Los hosteleros tampoco se ponen de acuerdo sobre el oro de Salave. Unos temen el impacto en el turismo -«lo que dé por un lado lo quitará por otro»- y otros ven con esperanza «el movimiento» que generaría.

El subsuelo de los Lagos de Salave oculta una de las principales reservas auríferas de Europa. Los romanos cavaron grandes zanjas sobre el terreno, aún visibles, para extraer el metal precioso. Y ahora la compañía Astur Gold, de capital canadiense, proyecta explotar el yacimiento a través de una galería subterránea de 2,7 kilómetros de largo.

Varias empresas lo intentaron antes, desde 1960, sin éxito. Los cientos de sondeos efectuados desde entonces apuntan a la existencia de un yacimiento de entre 75 y 90 toneladas de oro, cuyo valor actual en el mercado superaría los 3.200 millones de euros. Tan suculento filón lleva años suscitando polémica, agudizada en los últimos tiempos, cuando el paro aprieta (se acerca al 20% en el municipio y la comarca), las expectativas para los jóvenes se achican y la cotización del oro se dispara.

El alcalde de Tapia, el independiente Manuel Jesús González Díaz, reconoce que este asunto «está generando controversia y división, a nivel del pleno municipal y también de la sociedad». A él le ha valido la recusación del pleno y a los vecinos, un enfrentamiento evidenciado en numerosas movilizaciones y actos de protesta. Con el brusco frenazo de la construcción, el turismo y la ganadería sostienen la maltrecha economía local. Los detractores de la mina, muchos aglutinados en la Plataforma Oro No, apoyados por grupos ecologistas asturianos y el gobierno local, esgrimen «los daños medioambientales irreversibles».

Solo en la parroquia de Tol suman unas 30 granjas y una cuota láctea de 14 millones de litros. «Es un sector económicamente viable, medioambientalmente sostenible y socialmente aceptado (...). En la mina habrá procesos químicos con cianuro, ácido sulfúrico y carbón, junto a un río que va a parar a la playa de Tapia. Quedará una montaña de estériles de 53 hectáreas y 23 metros de alto (...), habrá filtraciones. ¿Qué pasará cuando la empresa láctea detecte restos de metales pesados en la leche? Un puesto de trabajo es importante pero hay que tener dignidad, no quiero hipotecar el futuro de mis hijos», proclama Jesús Méndez, ganadero de 39 años.

El vicepresidente de Relaciones con la Comunidad de Astur Gold, Francisco Javier López-Cancio, defiende la viabilidad económica y ambiental del proyecto -la tramitación administrativa arrancó hace unos días, con varios contenciosos sin resolver, por supuestas irregularidades y deficiencias-. «Vamos a cumplir escrupulosamente las exigencias legales», zanja.

Sobre el periodo de explotación, el representante de Astur Gold afirma que «todos los análisis se basan en catas a unos 320 metros de profundidad y en una circunferencia, pero no hay ninguna investigación más allá», por lo que el yacimiento podría ser mayor y alargarse la vida de la mina más de los 10 años previstos. O acortarse, como sospecha Oro No, si el filón es menor o el precio del oro cae.

Muchos interrogantes

Frente a Oro No surgió el grupo Trabajo Ya, Mina Sí. Arguyen el empleo como máximo valor del proyecto y minimizan los eventuales efectos negativos. El regidor cuestiona las virtudes económicas: «Hay ayuntamientos con mina de oro que están con más déficit que nosotros». Y López-Cancio reprocha al Concejo que no se avenga a negociar «beneficios adicionales» a la licencia de obra (unos seis millones, casi la deuda municipal) y el resto de impuestos.

«Son empresas de mucho poderío, que están jugando con los puestos de trabajo y la crisis, y el Gobierno les apoya. El mineral se lo llevarán a Sudáfrica, ¿qué beneficios va a sacar el Principado? ¿Va a ser rentable que esto quede todo contaminado?», se pregunta Francisco García Santamarina, veterano en la lucha contra la mina. Estos interrogantes avivan la discordia.

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