crónica un misterioso culto a los muertos
Al menos catorce túmulos y nichos de pared del cementerio de Altamira, en Viveiro, aparecieron hace unos días con ramilletes de flores y velas, en una misteriosa ofrenda realizada por personas desconocidas. No es la primera vez que ocurre, y tampoco el único cementerio en el que pasa, y parece estar vinculado al culto a los muertos por parte de personas de otras nacionalidades que al estar lejos de su país y de sus familiares muertos, eligen tumbas olvidadas o sin ornamentos florales.
«Contaba que foran os dominicanos porque o outro día celebraran a Altagracia. Por difuntos veñen traer velas e flores as almas dos que non teñen familias ao non ter posibilidade de levalas a súa terra», dijo el responsable del cementerio municipal, Bernardo Fernández Cajete.
No hay daños en las tumbas, simplemente la ofrenda y Bernardo explica que durante tres días vio a una mujer con dos niñas «parecían xemelgas, que puso en catro ou cinco. Cando me quisen achegar a ela para fallarlle, xa marchara». Añade que «mal non fan ningún», e que moitos buscan la llamada «Cruz das ánimas». «Unha brasileiña deixou unha vez un dólar», dijo.