Entre las piezas que se pueden ver figuran partes del casco, armas portátiles e instrumentos náuticos

El Museo Naval de Ferrol conserva importantes restos de la «Magdalena»


Viveiro recordará el próximo año la que está considerada, según el historiador Fernando Patricio Cortizo, y a sí lo recoge en su Historia da Costa galega e os seus naufraxios «a segunda gran desgracia acontecida na costa galega, tan só superada polo desastre da flota de Martín Padilla no 1596». El 2 de noviembre de 1810 se fueron al fondo de la ría una parte de la flota aliada de la Armada española y británica, que desde semanas antes navegaban por la costa cantábrica enzarzados contra los franceses. Estamos en plena guerra de independencia, pero en el mar, la batalla no fue solo contra la Armada napoleónica, sino contra los elementos, que en forma de galerna echaron a pique a numerosas embarcaciones de las tres flotas.

La fragata Santa María Magdalena y el bergantín Palomo , y sus 550 muertos, se quedaron en la ría viveirense y en el 2010 se cumplirá el bicentenario de la tragedia. Un recorrido sobre los restos de la tragedia pasa inevitablemente por diferentes escenarios, no solo la propia ría con el monumento de Os Castelos, el Museo do Mar de San Cibrao, e incluso Madrid y A Coruña, sino especialmente por el Museo Naval de Ferrol, donde existe una sala dedicada expresamente a las piezas que fueron recuperadas y entregadas a organismos oficiales (muchas fueron expoliadas y vendidas, según resaltan algunas fuentes).

El responsable del museo, José Casteleiro, recordó que la recuperación a partir de 1970 de los restos de la Magdalena supusieron un importante capítulo de la apertura de este espacio dedicado a la memoria naval del país.

La fragata hundida en la ría de Viveiro se había construido en los astilleros ferrolanos y comenzó su singladura marina en 1773. Tenía 34 cañones y 500 toneladas de desplazamiento. Hasta su desaparición participó en combates, hizo corso, fue buque hospital en Martinica e incluso tomó parte en levantamientos hidrográficos. Una réplica a escala del buque ocupa un lugar importante en el Museo y permite recrear su diseño.

Pero se conservan también un número considerable de objetos y partes del casco pertenecientes a la fragata y recuperadas del pecio, como la roda y tajamar, el codaste y parte del forro del casco. También artillería de hierro y bronce, como cinco obuses de bronce recamadosy varias armas portátiles, como dos fusiles, un trabuco, una pistola y bolas de cañones «que están en bastante buen estado». También hay enseres y menaje de cocina diversa, así como instrumentos náuticos como un octante.

No hay restos, sin embargo, del bergantín Palomo , a pesar de que también fue localizado de forma fortuita por un pescador en la zona del naufragio.

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