«Cada vez se exigen más medidas de seguridad para la salida de barcos»


El capitán marítimo de Burela, Rafael Casanueva, negó todas las acusaciones que tres trabajadores de la Capitanía Marítima vertieron contra él y otros superiores. «No es cierto ninguno de los enfoques, ni la crítica por el idioma, ni el acoso, ni las negligencias en la inspección», sentenció Casanueva.

Entre las quejas más graves, estos empleados, Brais Fernández, Carmen Ferreiro y Manuela Arias, apuntaban que se permitía navegar a algunos barcos a pesar de los informes desfavorables advirtiendo del peligro que suponían para las vidas humanas y de la contaminación que podrían arrojar al medio marino. Casanueva afirmó rotundamente que siempre se aplican los criterios de seguridad establecidos y se vigila que se cumplan escrupulosamente. «De hecho, cada vez se exigen más medidas de seguridad para la salida de los barcos», señaló.

También desmintió que hubiera alcoholismo en el trabajo. «No es mi caso y tampoco vi en las oficinas o en la administración a nadie borracho, ni encontré botellas de alcohol», señaló.

En cuanto a la supuesta discriminación que sufren dichos tres trabajadores por reclamar el uso del gallego en los documentos escritos, aclaró que nunca se impuso una lengua. En el lenguaje verbal, señaló que cada cual se expresa libremente en el idioma que mejor le convenga, y se utiliza indistintamente gallego, castellano o incluso inglés, si la situación lo requiere. «Nos hacemos entender en el idioma que podemos. Ellos dicen que sufren acoso, pero también hay otros compañeros que opinan que son ellos los que se autoexcluyen y no se relacionan con el resto de los trabajadores», manifestó.

El uso del gallego

En lo que se refiere a los documentos escritos, reconoce que es el castellano el idioma predominante, pero por una razón práctica: «Lo hacemos por la propia solicitud del interesado, son los armadores los que quieren que el idioma sea el castellano, para evitar la mediación de los traductores y reducir los malentendidos. Es lo mismo que si aquí recibiéramos expedientes en euskera procedentes del País Vasco. No es por discriminación ni menosprecio de una lengua, sino para facilitar y agilizar el trabajo de todos», continuó el capitán marítimo.

En cualquier caso, Casanueva señaló que la Subdelegación del Gobierno y la Marina Mercante tienen conocimiento de esta situación desde hace tiempo. Además, aclaró que no había denuncia interpuesta en el juzgado por parte de estos trabajadores, y que no pudieron demostrar esas acusaciones.

Los trabajadores ya habían transmitido sus quejas a Casanueva y al subdelegado del Gobierno, entre otras autoridades. Por ello, consideran que cumplieron con su obligación «aínda estando de baixa» y se eximen de las responsabilidades «de posibles naufraxios, posibles perdas de vidas e de mercadorías». Asimismo, piden el cese del capitán marítimo, Rafael Casanueva, y del coordinador de Seguridade Marítima e Inspección, José Ángel Iglesias Durán.

Por su parte, el portavoz parlamentario del BNG, Bieito Lobeira, pidió al Gobierno que actúe «ante o acoso laboral» que sufren estos trabajadores «por falar en galego». Afirma que la situación sería «surrealista se non fose pura realidade».

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