«Al principio, cuando se puso en marcha el cohete, no se notaba tanto el sonido, pero cuando ya estaba a unos 500 o 1.000 metros de altura, el ruido era ensordecedor y sentimos unas vibraciones muy fuertes». La descripción es del vicerrector de Transferencia del Conocimiento, José Antonio Vilán. «Estamos a 7,5 kilómetros del punto de lanzamiento y la experiencia es maravillosa, se separa perfectamente, está funcionando todo a la perfección», relataba emocionado tras el despegue del cohete Vega.
En un tono similar se expresaba el coordinador del proyecto Fernando Aguado: «Todo va según el procedimiento, incluso el de seguridad, todo es ejemplar en cuanto a organización y la gente está muy emotiva e ilusionada; prácticamente no hemos dormido en toda la noche, ha sido muy intenso».
Darío Hermida y Miguel López, los dos estudiantes que también viajaron a la Guayana casi no podían hablar y definían el momento como crucial y una experiencia única. «Lo llevo fatal, nervioso y esperando que todo salga bien», decía el segundo, mientras Darío contaba la fiesta que tenían montada los italianos y advertía: «Quedan cinco minutos para que nos lancen a nosotros». Se refería al satélite.
En Vigo, sus compañeros se fundían en abrazos, todavía perplejos por lo que habían logrado.
Pero si en el lugar del lanzamiento todo era emoción, no lo era menos en el edificio Miralles de la Universidade de Vigo. Cerca de un centenar de personas se dieron cita para ver la retransmisión en directo en un acto con una organización exquisita y milimetrada. Entre los asistentes los exrectores de la Universidad viguesa, representantes del INTA y de la Xunta. La secretaria xeral de Modernización, Mar Pereira, destacó la capacidad de los profesionales gallegos de las comunicaciones para competir a nivel internacional.
Uno por uno los alumnos o, como alguien dijo, «los actores de la película», fueron destacando lo que significó el proyecto del XaTcobeo para ellos: valor humano, trabajo en equipo, ambiente distendido, disciplina, conciencia, comidas y cenas de trabajo, aprendizaje. A unos y a otros solo los separaban 20 grados de temperatura.
«Esto es una cosa maravillosa, el cohete se ha separado perfectamente y todo funciona»
José Antonio Vilán
«Toda la organización es ejemplar, incluso los procedimientos de seguridad»
Fernando Aguado