los astilleros, en crisis

Empresas del naval colocan a sus empleados en obras en el extranjero

Compañías auxiliares de Ferrolterra desplazan parte de sus plantillas gracias a contratos en Uruguay y Holanda

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Con la carga de trabajo de los astilleros en caída libre y un goteo incesante de despidos en las compañías auxiliares, la emigración es una salida poco deseada pero efectiva para jóvenes ferrolanos del sector. En estos momentos, decenas de profesionales de los gremios de aceros,

pintura, electricidad y habilitación, entre otros, se encuentran demostrando sus capacidades y su buen hacer en países tan dispares como Uruguay y Holanda, en donde empresas de Ferrolterra han logrado contratos.

En Uruguay, el conglomerado Galictio -formado por las empresas Gabadi, Electrorayma, Tecnymo e Indasa- está fabricando la primera de tres barcazas que le ha contratado la naviera Montes de Plata. Allí cuenta ya con unos 30 trabajadores, aunque esa cifra puede crecer conforme vaya evolucionando la obra. De hecho, los empleados que están saliendo al exterior suelen ser de reconocida valía, y en el caso de la obra de Uruguay, necesaria, puesto que son los encargados de formar a los operarios del país que también intervienen en el desarrollo de los barcos.

Indasa, que también forma parte de Galictio, firmó recientemente un contrato para llevar a cabo distintas tareas de pintado y tratamiento de superficie de una plataforma marítima en Róterdam. En conjunto, desplazará a unas 135 personas, aunque no solo proceden de la comarca, sino también de otras comunidades, como la asturiana.

Marcos Amieiro Iglesias, ferrolano de 25 años, es uno de los jóvenes cualificados que el próximo lunes partirá de la urbe naval rumbo al astillero holandés. Ya había trabajado para Indasa en otras ocasiones, aunque desde noviembre se encontraba en el paro. Ayer firmó el contrato para incorporarse a la obra en Róterdam, en donde tendrá que trabajar al menos durante los próximos tres meses.

Aunque como la mayoría de los jóvenes empleados del naval ferrolano preferiría poder seguir trabajando en las factorías de la ría, asegura que tal y como se encuentra el sector, no puede hacer otra cosa que emigrar. «Yo estuve trabajando en todas las fragatas, las españolas y las noruegas, pero ahora ya vemos lo que está pasando. De momento aquí carga de trabajo no hay, así que mis jefes me dijeron que no me lo pensara, que aceptara irme», explica. Consciente de que muchos de sus compañeros siguen en el paro, y pese a ser la primera vez que trabaja en el extranjero, decidió lanzarse a la aventura y sumarse al colectivo de profesionales que tienen que desarrollar fuera su valía. En clave positiva, espera, además de vivir una nueva experiencia, aprovechar su estancia para mejorar el inglés.

Marcos Amieiro partirá el lunes hacia Róterdam. césar toimil