Un símil futbolístico de Chacón incendia el cónclave

Su comparación con Messi esquivando las patadas del madridista Pepe provoca la indignación de los rubalcabistas

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La tensión se mascaba en el ambiente. La propia Carme Chacón aseguraba en una comida con sus colaboradores que se sentía como Messi intentando esquivar las patadas de Pepe. No sabía que iba a provocar un incendio. El comentario hecho en broma, captado por las cámaras de televisión sin que se diera cuenta de ello, no gustó nada en las filas rubalcabistas, que respondieron que las denuncias se hacen con datos y que las únicas e «intolerables» presiones que les constan son las del aparato del PSOE andaluz a favor de su rival. Era la demostración palpable de la enorme tensión que existe entre los dos candidatos. La imagen de la división se ha trasladado a la federación andaluza, y fue palpable en la fría relación entre sus dos referentes máximos, Manuel Chaves y José Antonio Griñán.

Los equipos de los dos candidatos se emplearon a fondo para tratar de conseguir el voto de los delegados que aún no han expresado sus preferencias. Rubalcaba y Chacón saben que si quieren ganar tienen que sumar apoyos hasta el último momento. Los 956 delegados que decidirán hoy quién dirigirá el PSOE votarán en secreto, por lo que es muy difícil hacer pronósticos fiables sobre el ganador. No hay nada decidido, aunque rubalcabistas y chaconistas siguieron diciendo que tienen ventaja. Los primeros aseguraban que la diferencia a su favor había aumentado a lo largo del día. Los segundos, que estaban treinta delegados por delante.

En estas condiciones, las negociaciones de última hora pueden ser decisivas. Pero también podrían mover algunos votos los discursos de los dos aspirantes justo antes de que se abran las urnas. Rubalcaba tiene intención de hacer una apelación a la necesidad del cambio, que es la principal bandera de Chacón, pero unido a un mensaje que resulte creíble para el electorado. Pretende atacar de esta manera el flanco débil de su oponente, la ausencia de propuestas programáticas.

Rubalcaba y Chacón se esforzaron por mantener las formas, pese a la tensión entre ambos. M. pozo reuters