La última modificación del reglamento monetario, de julio del año pasado, fija el límite para el pago en efectivo en 3.000 euros si se trata de particulares o compañías francesas y en 15.000 euros si el domicilio fiscal está en el extranjero. Cualquier transacción que supere esas cifras deberá hacerse a través de una entidad bancaria. El Código Penal francés recoge desde diciembre la multa que deberán abonar quien paga y quien cobra en efectivo por encima del límite legal. Se sancionará en función de la gravedad de la infracción, pero nunca por un importe superior al 5 % de las sumas abonadas ilegalmente. La ley autoriza el pago de salarios en efectivo si su cuantía no supera los 1.500 euros mensuales y prohíbe el envío de dinero por correo salvo que sea certificado.
Hay dos excepciones. La primera exime de límites a la hora de pagar en efectivo a aquellos que no tengan cuenta bancaria. La segunda afecta a la propia estructura del Estado: Gobierno y Administraciones se reservan el derecho a pagar sus deudas como decidan.