Fue la primera república soviética en iniciar el proceso que acabó con la URSS.
El proceso que acabó hundiendo el Estado soviético lo comenzó Lituania, país con menos de cuatro millones de habitantes. Primero, el 21 de diciembre de 1989, cuando los comunistas lituanos abandonaron el Partido Comunista de la URSS y, después, el 11 de marzo de 1990, restableciendo el Acta de Independencia proclamada en 1918.
Esas dos cruciales decisiones provocaron un efecto dominó que se extendió a otras repúblicas soviéticas y culminó, en diciembre de 1991, con el total derrumbamiento de la URSS. Cinco años antes, también un 11 de marzo, había llegado al poder Mijaíl Gorbachov, cuya «perestroika» (política de reformas) algunos consideran la causa de que todo saltara por los aires.
El 11 de marzo de 1990, los lituanos dieron por finalizada su vinculación con Moscú, eliminaron la denominación «soviética» del nombre del país, que pasó a llamarse simplemente República de Lituania, rebautizaron al Parlamento (Sóviet Supremo) con el nombre de «Seimas» y se dotaron de un presidente no comunista, el líder del movimiento «Sajudis», Vitautas Landsbergis. Todo aquello revolucionó la URSS y colocó a Gorbachov en una situación difícil.
«El restablecimiento, hace veinte años, de la independencia, su defensa y consolidación fueron una necesidad de la que cada ciudadano era consciente», afirmó ayer la presidenta lituana, Dalia Grybauskaite, durante la ceremonia celebrada en el Parlamento. A los actos conmemorativos, que han incluido un desfile militar, una misa solemne, una recepción de gala y conciertos al aire libre, han asistido los jefes de Estado de las vecinas Polonia, Letonia, Estonia y Finlandia. Rusia estuvo representada por el ministro de Transporte, Ígor Levitin.
El 16 de febrero de 1918, tras el final de la Primera Guerra Mundial, el país báltico declaró su independencia. Pero, en 1940, a tenor del pacto Ribbentrop-Mólotov, firmado entre la URSS y la Alemania nazi, Lituania, Letonia y Estonia fueron ocupadas por las tropas soviéticas. Un año después, fueron invadidas por el Ejército nazi y, en 1944, volvieron a ser sometidas a la tutela del Kremlin.
Entre 1944 y 1952, unos 100.000 partisanos lituanos se enfrentaron con las armas al poder soviético, pero terminaron siendo aniquilados o enviados a cumplir duras condenas en los GULAG siberianos.
Lituania se convirtió en miembro de la ONU el 17 de septiembre de 1991, de la OTAN el 29 de marzo de 2004 y de la Unión Europea el 1 de mayo también de 2004. Hasta el comienzo de la crisis, la economía lituana era una de las que más crecía dentro de la UE.
Llegó a alcanzar el 9%. Ahora y al igual que otros países europeos, atraviesa un mal momento.
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