La planta en la que se produjo ayer la explosión era uno de los grandes proyectos energéticos para dar servicio a buena parte del noroeste de Estados Unidos, con capacidad para generar hasta 620 megavatios (la planta de Sabón, en Arteixo, produce 400) a través de un ciclo combinado de gas natural y fuel.
La construcción de la planta de Kleen Energy en el estado de Connecticut arrancó hace justo dos años, y su puesta en marcha estaba prevista para otoño (noviembre, según los últimos cálculos), según los medios locales norteamericanos. En su construcción participaban en torno a cien trabajadores.
La propuesta para instalar una planta de ciclo combinado arrancó en el 2001, aunque su construcción se demoró por la tramitación administrativa. La instalación tiene una superficie de 55 hectáreas y contaba con los permisos del Departamento de Protección Ambiental. Poco después de su autorización se concedió una ampliación de su capacidad energética: de 520 megavatios a los 620 con los que se trabajaba en la actualidad.
Kleen Energy es una firma propiedad, en un 80%, de la compañía Energy Investors Funds, primera empresa de Estados Unidos dedicada a las inversiones en el sector energético. Esa empresa realizó la compra a mediados del 2009 en una operación que reveló la importancia que tenía esa infraestructura. A su vez, la planta tenía previsto vender su producción, durante 15 años, a otra sociedad. Y en la puesta en marcha de ese ciclo combinado participaba el gigante Siemens.
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