El presidente puntualizó que este liderazgo no va contra nadie, y en unos días presentarán sus ideas a Bruselas
«Sin nosotros no funciona nada, pero juntos podemos mover montañas, no solo en Europa», dijo la canciller
La canciller Angela Merkel y el presidente Nicolas Sarkozy relanzaron ayer el eje franco-alemán con el anuncio de un ambicioso plan de ochenta medidas que orientarán la relación bilateral durante los próximos diez años. Desde la semana que viene, París y Berlín presentarán conjuntamente sus propuestas a la Unión Europea, especialmente en el capítulo económico.
«La crisis nos ha obligado a acelerar la necesidad de armonizar completamente nuestras posiciones», aseguró Sarkozy tras el Consejo de Ministros que reunió en la capital francesa a los dos Gobiernos casi al completo.
Para aplacar recelos del resto de socios europeos, el presidente galo quiso dejar claro que «este liderazgo franco-alemán no se dirige contra nadie ni traduce ninguna voluntad de arrogancia». Sarkozy no tiene dudas: «Para que Europa sea políticamente fuerte, Alemania y Francia deben trabajar juntas». «Sin nosotros no funciona nada, pero juntos podemos mover montañas no solo en Europa», añadió Angela Merkel.
Coordinarán estratégicamente la salida de la crisis económica y prepararán juntos las grandes citas internacionales como el G-20. Francia apoya la aspiración alemana de convertirse en miembro permanente del Consejo de las Naciones Unidas y ambos países presentarán en cuanto sea posible una candidatura conjunta a la presidencia de la Conferencia de Cooperación y Seguridad en Europa. La sintonía es tal, que los miembros de cada Gobierno podrán intervenir ante el Consejo de Ministros del país vecino.
Dos dirigentes cuestionados
Ninguno de los dos vive sin embargo su mejor momento en política interior. La canciller ha recibido fuertes críticas tras sus primeros 100 días al frente de la nueva coalición gubernamental, y Sarkozy ha conseguido el nivel más bajo de confianza de los franceses desde su elección, un 31%. Los sondeos pronostican el fracaso de su partido en las regionales de marzo.
Merkel y Sarkozy pisan el acelerador del motor de Europa para contrarrestar también el creciente peso internacional de países emergentes como China y la India, que parecen interesar mucho más a los norteamericanos.
Para Sarkozy, la ausencia de Barack Obama en la cumbre Europa-EE.?UU. de mayo «no es un drama», porque «hay demasiadas cumbres, demasiados desplazamientos y demasiadas pérdidas de tiempo». Al presidente francés le parece una buena idea hacerla coincidir con la cumbre de la OTAN de noviembre.
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