Las noticias que llegan de Italia siempre tienen el mismo protagonista, Silvio Berlusconi, su primer ministro. En los últimos días por la agresión sufrida y semanas atrás por su fogosidad sexual, por poner solo unos ejemplos. «Italia es mucho más que Berlusconi con unas chicas», sentencia Rosa Romana Failla, una siciliana que en los últimos años vivió en Milán y que desde hace poco reside en Galicia con su marido, Gianpiero Aceto, también de Sicilia, con el que pretende crear una empresa de seguridad en A Coruña. Son dos de los italianos que esta semana convocó La Voz para hablar de la realidad de su país y de la polémica que acompaña de manera sistemática al hombre más rico de la tierra de la pasta. «Sigo mucho la prensa italiana y española y desde que Berlusconi empezó a gobernar es noticia de primera página, como si Italia fuese solo su primer ministro», analiza Bruno della Regione, empresario del ramo de la comunicación, natural de Venecia que lleva un lustro en Galicia.
Todos coinciden en que no es la imagen ideal para un país ver a su líder ensangrentado o desnudo en una piscina, pero tampoco cargan las tintas contra el singular personaje. «El problema no es Berlusconi. Él es una consecuencia de la clase política que tenemos. Si yo quiero votar a otro no tengo ninguno», apunta Gianpiero. «Los otros países no entienden nada porque nuestro caso es particular. Es una anomalía típica de Italia que un empresario cree su propio partido y al ganar las elecciones ponga unas reglas que son las de todos. Eso crea crispación y de hecho se están dando casos hasta de colocación de bombas», comenta Della Regione.
A la cita en el restaurante La Toscana, en la Marina coruñesa, en pleno centro de la ciudad bajo las galerías de cristal, también acudió el vicecónsul honorario de Italia en España, Francesco Milani. La primera intervención de este empresario de Verona residente en Galicia desde hace 17 años provocó el primer desencuentro entre los contertulios. «La imagen es algo que depende de quien la vea. No siempre la imagen es la realidad», fueron sus primeras palabras, para a continuación defender la política de su presidente. «Berlusconi ha resuelto problemas crónicos de Italia. Durante semanas se habló de la basura de Nápoles pero nunca salió la noticia de que se solucionó», afirma. «¿Solucionó? Ahora el problema está en Palermo», le espeta Marina Poloni, natural de Veneto (Treviso) y que lleva casi cinco años lejos de su tierra. «Me da rabia la imagen que damos, pero pienso que Berlusconi es la imagen de la crisis por la que pasa el país y, además, él quiere que sea así», reflexiona esta técnico de comunicación vinculada a la oenegé Intermón Oxfam.
Alessandro Perfini, cocinero del restaurante Basilico de A Coruña, y que es originario de Fermo (Le Marche), una localidad del Adriático, no señala con el dedo al primer ministro cuando habla de la administración de su país. «La culpa de la burocracia, que es absurda, no es de Berlusconi, viene de antes», comenta.
El séptimo interviniente es Antonino Versace, nacido en Reggio Calabria, al igual que el afamado diseñador con el que comparte un apellido muy común en esta zona. En Galicia impulsa una asociación cultural juvenil que establece contactos entre estudiantes de ambos países. Cabe recordar que de los europeos que escogen Galicia para estudiar con una beca Erasmus los italianos son los más numerosos. «En el sur, que es pobre, se vota a una persona que favorece a los ricos. La gente piensa que, como Berlusconi tiene dinero, no robará como otros. Además la oposición es inexistente», relata este joven.
Hablando de la mafia
Como es lógico, todos coinciden en condenar la agresión de Tartaglia del pasado domingo, pero también consideran que a la larga le puede venir bien a la popularidad de Il Cavalieri. «En unos días pasó de ser el hombre de las chicas al mártir. Hay que reconocer que es un político atípico, capaz de poner las cuernas [por los cuernos] a otro», analiza Della Regioni. «Para mí, que esté con cien chicas no es importante, lo importante es que haga su trabajo», apunta Failla.
Lo cierto es que Italia es un país dividido en cuanto a la forma de pensar, quizá no tan diferente de España. «Por un lado están los que lo votaron y por otra parte una oposición que no se mueve», destaca Poloni.
El tema de la mafia también apareció en la tertulia, como no podía ser de otra forma al hablar de Italia. «Sé cómo funciona en Sicilia y en Italia es normal hablar con la mafia», comenta Gianpiero.
¿Quién dice que España ha adelantado a Italia?
El espíritu patriota les brota de lo más hondo cuando escuchan la pregunta. «Italia es la quinta potencia mundial», dice uno. «Lo italiano, lo de made in Italy sigue vendiendo», asegura otro. «Estamos mejor ahora que hace un año», afirma el siguiente. «La ratio internacional de confianza es mayor que la de España. Italia no es solo Berlusconi y los titulares de prensa», destaca otro interviniente. «Hace dos años Zapatero hablaba de que se iba recortando la diferencia del PIB, pero ahora tenemos la mitad de paro que España y la situación es bien distinta», comenta otro italiano. «Los números están con Italia», sentencia Bruno. Tienen la respuesta más que clara.
Hubo dos excepciones. Marina Poloni asegura que España está más avanzada en materia de política social. «En lo que se refiere a los matrimonios de homosexuales, al aborto, temas de fecundación in vitro», destaca. «Según su punto de vista», le replica enseguida el vicecónsul. «Para usted es un avance lo que a lo mejor para otros es la decadencia», asegura. Por último, Alessandro, el cocinero del restaurante Basilico de A Coruña, establece la primera comparación entre España e Italia de las muchas que salieron a relucir en la charla, en la que nuestro país sale mejor parado. «No vivo en Italia desde 1992 y trabajé en Inglaterra y Francia, además de aquí. Creo que a mi país le falta organización. En ese sentido, la Administración española, desde los ayuntamientos al Estado, le da mil vueltas. Tuve que hacer un papeleo con mi mujer y para solucionar el problema nos dieron cita para el 2012 porque en el consulado nos dijeron que estaban saturados», cuenta Alessandro, que tuvo la oportunidad de analizar su problema administrativo con el vicecónsul. «Ni españoles ni italianos. Nada de rivalidad. Todos somos europeos», pacifica Milani.
6.500 italianos viven en la comunidad
La cifra es aproximada. «Hay que tener en cuenta que hay muchos argentinos, aunque también uruguayos, venezolanos o brasileños, que vinieron a Galicia y que, como su origen es italiano, tienen la doble nacionalidad. Eso sí, en la cifra de 6.500 no están incluidos los muchos alumnos Erasmus que estudian en las universidades gallegas», resalta el vicecónsul, Francesco Milani, que destaca que desde que sucedió lo del corralito la cifra de pasaportes italianos en Galicia creció «de forma vertiginosa».
Próximamente, aunque de momento no es oficial, está previsto que abra un nuevo viceconsulado en la ciudad de Vigo para atender la gran demanda de peticiones de asesoramiento y solicitud de certificados y documentación que existe en estos momentos y que solo puede atender Milani. De los italianos que convocó La Voz, solo faltó uno de llamativo apellido, Herminio Capone, que se quedó atrapado por la nieve en Ponferrada.
Aunque alguno ya se conocía, la mayoría de los que acudieron a la cita con La Voz nunca se habían visto las caras. Tras el frío saludo inicial, enseguida el idioma calentó el ambiente. Estaban a gusto entendiéndose en la lengua natal a miles de kilómetros de su tierra. Dicen que su país está dividido por la mitad en cuanto a la forma de pensar y en la tertulia sale a relucir el tema de la Liga Norte y otros asuntos de la actualidad italiana. A pesar de los escándalos de su primer ministro, dicen que cuanto peor va el Gobierno mejor va el país y defienden la forma de ser y pensar de los italianos. Se sienten muy a gusto en España. «Somos primos», dice alguno. Aseguran que en nuestro país sucederá como en el suyo, que la gente votará a la persona, no al partido.
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