Las lesiones que sufre en el rostro le provocan fuertes dolores de cabeza y tiene dificultades para comer
«Yo quiero a todos, no entiendo por qué me odian de esta manera», aseguró el primer ministro italiano
El clima de tensión que se vive en Italia es sobre lo que más se ha debatido tras la agresión sufrida el domingo por la tarde por el presidente del Gobierno, Silvio Berlusconi, al finalizar un mitin en la plaza del Duomo de Milán.
Aunque en un primer momento se pensó que sería dado de alta en pocas horas, Berlusconi permanecerá algún día más hospitalizado. El equipo médico del Hospital San Raffael ha preferido mantenerlo en observación otras 36 horas, según comunicó en un parte facilitado anoche. El jefe del departamento de terapia intensiva, Alberto Zangrillo, explicó que hoy decidirán cuándo mandar a casa a Il Cavaliere, pero «no es seguro que lo demos de alta. Las consecuencias son más graves de lo que habíamos pensado en un primer momento», añadió.
Según el parte médico, Berlusconi ha sufrido un corte en el labio, así como la pérdida de dos dientes de la arcada superior y la rotura del tabique nasal. Todo ello le causa dolores de cabeza y le provoca dificultad para comer. Los médicos han descartado la posibilidad de una operación del tabique nasal, aunque señalan que Il Cavaliere ha perdido medio litro de sangre. Está siendo sometido a una terapia a base de antiinflamatorios y antibióticos.
Berlusconi pasó la noche del domingo con fuertes dolores de cabeza, pero ayer por la mañana pidió revisar la prensa.
Para su portavoz, Paolo Bonaiuti, aunque está «cansado y dolorido», se está portando «como un león», pues ya el clima de tensión de los últimos meses en Italia le había hecho pensar en que podía pasar algo. Bonaiuti contó a Canal 5, la televisión de Berlusconi, que este le comentó antes de llegar al mitin del domingo donde fue agredido: «Paolo, ¿no sientes la tensión, qué clima de violencia, qué espiral de odio nos rodea? ¿No piensas que puede pasar algo?».
Entre las visitas recibidas por el mandatario en el hospital destaca la del sacerdote Luigi Verzé, fundador del centro y quien contó que halló al presidente del Gobierno «humillado» a causa del odio y que le dijo: «Yo quiero a todos, no entiendo por qué me odian de esta manera».
Llamamiento a la calma
En el Consejo Superior de la Magistratura se desató una agria polémica cuando uno de los consejeros, Gianfranco Anedda, culpó del clima de tensión a dos destacados fiscales, Armando Spataro y Antonio Ingrioia, quienes han criticado duramente a Silvio Berlusconi y sus procedimientos para evitar las causa penales pendientes.
Con un llamamiento a la calma y un no a la violencia, el presidente de la República Italiana, Giorgio Napolitano, intenta parar lo que ha denominado «exasperación peligrosa» de la polémica. Entrevistado en la televisión pública Rai, el jefe del Estado pidió la vuelta a «una normal y civil confrontación entre las fuerzas políticas y las instituciones. No tiene sentido que unos acusen a los otros del clima que se ha creado». En alusión a los últimos ataques de Berlusconi contra la Presidencia, invitó a todos a «respetarse recíprocamente, medir las palabras y no alimentar tensiones en ningún lugar en el que se hable, en congresos, plazas o televisión».
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