Los secuestradores les sacaban dos minutos de ventaja a los militares, que no pudieron darles alcance
El jefe del Estado Mayor aseguró ayer que, tras la liberación, un helicóptero abrió fuego contra los esquifes en los que huyeron los captores
El capitán del Alakrana, Iker Galbarriatu, negó ayer que tras la liberación del atunero -que permaneció secuestrado en aguas de Somalia 47 días, hasta este martes- un helicóptero de la Armada española hubiera disparado contra los últimos piratas que abandonaron el buque y que, a bordo de dos esquifes, se dirigieron a gran velocidad hacia la playa.
La declaración del capitán coincide con la del patrón, Ricardo Blach, que también ha negado que se produjeran disparos, lo que contradice la última versión oficial que ayer dio Defensa y que después reiteró, afirmando que «probablemente el capitán se refiere al helicóptero que custodió al barco, alejado de la acción que la otra aeronave estaba llevando a cabo en las proximidades de la playa».
La ministra, Carme Chacón, y el jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), José Julio Rodríguez, explicaron ayer en rueda de prensa el dispositivo militar desplegado durante el secuestro del Alakrana y afirmaron que inmediatamente después de que quedase en libertad se inició la persecución de los captores.
La seguridad, objetivo único
Según el Jemad, a las 14.04 horas del martes, el patrón del atunero informó de que el último pirata estaba desembarcando. Entonces, desde las fragatas españolas salieron dos helicópteros, que tardaron dos minutos en llegar hasta el buque, donde uno de ellos permaneció vigilante para evitar una nueva captura. El otro persiguió a las dos lanchas rápidas en las que huían los piratas en dirección a la costa y abrió fuego sobre ellas -primero por la proa y luego sobre el motor-, pero no pudo impedir que alcanzaran la playa y los secuestradores se mezclaran con la gente. Rodríguez señaló que los dos minutos que las aeronaves tardaron en llegar al buque, unidos a la velocidad de los esquifes, impidieron capturar a los corsarios.
«Para las Fuerzas Armadas, liberar al Alakrana y detener a sus captores ha sido su prioridad. Solo ha habido una prioridad mayor: no poner en riesgo la vida de la tripulación», subrayó el Jemad, para apostillar que esa seguridad fue lo que hizo que los militares solo actuaran en dos ocasiones durante los casi 50 días de secuestro: el 3 de octubre, al detener a los dos piratas que fueron trasladados a España, y el 17 de este mes, al tratar de apresar a los dos esquifes y evitar la recaptura del atunero.
Otra de las cuestiones polémicas es la de si tres marineros fueron o no llevados a tierra el 5 de noviembre por los piratas, como estos dijeron y Chacón refrendó. Pero el Jemad admitió ayer que hubo dos informaciones contradictorias de inteligencia, y que aunque primero se aseguraba que habían desembarcado, luego resultó que nunca habían sido llevados a tierra.
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