El gabinete de crisis gallego ha echado a andar. Después de las quejas por la falta de información que llevaron al presidente de la Xunta a reclamar un asiento para los representantes autonómicos en la célula de crisis estatal, ayer por la tarde Alberto Núñez Feijoo recibió una llamada de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, para informarle sobre el estado de las negociaciones. Según Feijoo, De la Vega subrayó que las gestiones para conseguir la liberación de los marineros «proseguen por bo camiño», al tiempo que detalló los diferentes contactos diplomáticos que hay abiertos para alcanzar ese objetivo.
Tras disponer de esa información, el Gobierno gallego «puxo todos os recursos ao seu alcance para facérllela chegar aos familiares dos afectados». La conselleira de Mar, Rosa Quintana, se encargó de contactar con los allegados de los secuestrados, así como con los grupos parlamentarios gallegos. Y el secretario xeral de ese mismo departamento, Francisco José Vidal-Pardo, llamó a los alcaldes de los municipios en los que residen las familias de los marineros para informarles, tal y como se había comprometido el presidente gallego.
De Defensa a Exteriores
Por otra parte, el portavoz de Defensa de CiU en el Congreso, Jordi Xuclá, expresó ayer a Efe su alivio por que «el peso de la negociación» sobre el atunero Alakrana pase a los ministros de Exteriores e Interior, pues considera que supone un «golpe de timón» a 38 días de «errores» por parte de Defensa. Xuclá cree que no es lo mismo que la negociación esté «en manos expertas y prudentes» que en el «largo estancamiento» en que ha estado hasta ahora.
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