Esposas y hermanos de los secuestrados claman por el apoyo ciudadano a la manifestación de esta tarde en Vigo
Los sentimientos de angustia y el malestar que arrastran desde hace 37 días las familias de los marineros gallegos del Alakrana no mejoraron nada ayer tras hablar con la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, que acudió a Vigo en representación del Gobierno.
La noche anterior Espinosa había mantenido un encuentro en Bilbao con allegados de los secuestrados vascos. Pero fue en Vigo, ciudad de residencia de la ministra, donde sus palabras generaron mayor desasosiego. Se trataba de un encuentro privado, por lo que la representante del Ejecutivo declinó hacer comentario alguno una vez finalizado el encuentro de casi dos horas, pero al salir su rostro desencajado hablaba por sí solo.
Espinosa se encontró de frente con unas familias ansiosas de noticias y la falta de información no hizo más que sembrar incertidumbre. «La ministra no nos ha trasladado nada, solo más inquietud», afirmó Silvia Albes, esposa del marinero Pablo Costas, en una comparecencia conjunta con más familiares de secuestrados, para pedir apoyo a la manifestación convocada para esta tarde en Vigo (18.00 horas, de la plaza de España a la plaza de América).
Un Gobierno perdido
Según su relato, Espinosa hizo un llamamiento a la tranquilidad, les aseguró que los piratas solo quieren dinero y recordó que, en situaciones como la que ahora viven sus familiares, nunca se han producido muertes. La parquedad informativa de la ministra decepcionó a las mujeres y hermanos de los secuestrados que, a la hora de la comparecencia, todavía desconocían que los tres tripulantes llevados a tierra por los piratas ya estaban de nuevo en el barco. «Tenemos miedo porque el Gobierno no nos inspira ninguna confianza, está más perdido de lo que pensábamos. No sentimos su apoyo», afirmó Albes, con lágrimas en los ojos. Como ejemplo de que el Ejecutivo no maneja toda la información, relató que fueron ellos mismos quienes avisaron de que uno de los tripulantes padece asma.
Junto a Silvia Albes, Antonio Costas (hermano del marinero Pablo Costas), Jesús Dacosta (hermano de Secundino Dacosta) y Belén Costas (esposa de Joaquín Fernández, uno de los tres tripulantes desembarcados y ayer devuelto al Alakrana , Joaquín Fernández), pidieron insistentemente la salida de España de los piratas detenidos -algo descartado por el ministerio-, solicitaron con temor que no se llegue a la intervención militar y apelaron a la Justicia. «Lo que nos queda es suplicar a la Audiencia Nacional que pongan en libertad a nuestros familiares», afirmó.
Las familias hicieron un llamamiento a la colaboración ciudadana y pidieron un respaldo masivo a la manifestación de esta tarde, que marchará sin siglas políticas ni sindicales, bajo el lema Liberade aos nosos mariñeiros . Está prevista la asistencia de representantes de la compañía armadora, familiares de los marineros vascos y miembros de la Administración gallega. «Necesitamos de la gente para que esta injusticia se acabe», indican.
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