Aunque el Tratado de Lisboa entrará en vigor bajo la presidencia sueca de turno, será a España, que ocupará el mando de la Unión entre el 1 de enero y el 30 de junio del 2010, a la que corresponderá poner en marcha la nueva herramienta institucional de los Veintisiete.
Lo más vistoso, y lo que quitará protagonismo al líder de turno, el español José Luis Rodríguez Zapatero, será el proceso de elección del nuevo presidente permanente del Consejo de la UE y del alto representante para las Relaciones Exteriores, que sustituirá a Javier Solana y que también ocupará una vicepresidencia de la Comisión Europea.
Esa institución también se renovará, con un calendario que se iniciará el mes que viene, cuando su presidente, José Manuel Durão Barroso, reciba las propuestas de aspirantes a comisario de cada país, para trasladárselas al Parlamento, que deberá empezar a darles su visto bueno a partir de enero.
En marzo, la nueva Comisión podría estar ya operativa y funcionando bajo las nuevas reglas de Lisboa, que entregan mucho más poder a la Eurocámara en gran número de materias. En ese sentido, el texto supondrá cambios considerables en los procesos de toma de decisiones de asuntos que afectan notablemente a Galicia, como la agricultura y la pesca, justo cuando están empezando los debates sobre la reorientación de la política agraria común y la reforma de la política común de pesca.
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