El coruñés, que se encuentra en Tegucigalpa, retrata la compleja situación del país gobernado por los golpistas
Xavi Lombardero tiene 29 años. Desde hace cuatro colabora y trabaja con la oenegé Asamblea de Cooperación por la Paz (ACPP). Este coruñés reside desde marzo en Honduras, justo cuando comenzaron los rumores sobre un posible golpe de Estado en la capital.
-¿Cuál era la situación del país antes del 28 de junio?
-Honduras es un país pacífico. Lo del golpe de Estado nos sonaba a risa, pero los rumores estaban en la calle desde hacía tres meses. Zelaya llevó en su programa electoral del 2005 promover la participación ciudadana. Un referendo consultivo suponía una auténtica revolución. Se enfrentó a su partido, al Congreso y a otros grupos de poder.
-¿Y después?
-El país está cada vez más polarizado. Los golpistas tienen el control de los medios de comunicación y a través de ellos envían un mensaje sesgado y adoctrinador sobre la democracia y la libertad. Y hace mella.
-¿Qué se ve en la capital?
-Al contrario que el resto del país, Tegucigalpa no está especialmente movilizada, aunque todos los días protestan ante las instituciones públicas. La gente intenta llevar una vida normal. Pero la situación es complicada. Cada vez el Ejército está más en la calle.
-Pero el mundo rural critica la situación con vehemencia.
-Si algo bueno ha conseguido el golpe es juntar a los distintos organismos de la sociedad civil en uno, en el Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado. Y los más activos son los campesinos. Organizaron una gran movilización en todo el país. El martes llegaron a Tegucigalpa y a San Pedro Sula para demostrar a los hondureños y al resto del mundo que no están a favor de Micheletti.
-Una de las principales características del movimiento es su apuesta por la no violencia, pero la está habiendo...
-Dentro del Frente existe el comité de disciplina, que intenta que las protestas sean pacíficas y que la gente continúe en esta posición, aunque no siempre lo consiguen. Sin duda, es una gran lección para la comunidad internacional.
-No como el Gobierno golpista, al que ustedes acusan de cometer crímenes y violaciones contra la humanidad.
-Durante 15 días, una misión de especialistas en derechos humanos visitó Honduras. El informe preliminar señala seis muertes constatadas. Hablan de desaparecidos, represión en las marchas pacíficas, persecuciones políticas, amenazas.
-¿Qué impresión tiene el pueblo de Zelaya?
-El mundo rural es su principal apoyo, aunque tiene menos que hace un mes. Él también se está aprovechando del golpe, colocándose en el papel del mártir, cuando nunca lo ha sido.
-¿Y de Micheletti?
-Es el congresista con mayor experiencia en el Parlamento y siempre ha querido ser presidente. Domina los transportes del país y cuenta con el Tribunal de Justicia, los medios de comunicación y la población de clase media-alta, que asumen el discurso que relaciona a Zelaya con Chávez. Mel es de todo, menos socialista.
-¿Cómo podría resumir lo vivido el 28-J?
-Honduras es un país donde siempre han gobernado 5 o 6. Ahora, uno de ellos dio un cambio brusco para cumplir con su programa electoral, mejorar la vida de la gente. Zelaya optaba por un cambio de estatus. A la oligarquía no le gustó, y decidieron ejecutar el golpe.
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