El presidente confirma que este domingo volverá a Honduras, donde sus seguidores toman las calles.
La jerarquía de la Iglesia católica hondureña ha dado su respaldo al golpe de Estado del pasado domingo y pidió a Manuel Zelaya que no vuelva al país, mientras varios miles de seguidores del depuesto presidente marcharon hasta las inmediaciones del aeropuerto en un «acto simbólico».
A 24 horas del regreso de Manuel Zelaya, que el presidente depuesto ha confirmado desde Washington, varios miles de sus seguidores pusieron en escena una suerte de ensayo general de ese arribo, al manifestarse ante la terminal aeroportuaria con la quema de neumáticos, pero sin que se registraran incidentes con la Policía, que acordonó el acceso al aeródromo.
El asesor del Comité Coordinador de Organizaciones Campesinas de Honduras, Rafael Alegría, uno de los promotores de las movilizaciones a favor de Zelaya, indicó que el objetivo de la marcha fue «dar un mensaje a los golpistas de que somos muchos».
El presidente ha ratificado que el domingo regresará a Tegucigalpa junto a «varios presidentes», pidió a sus seguidores que lo vayan a recibir sin armas y a quienes lo derrocaron les advirtió que «están rodeados». «Nos vamos a presentar en el aeropuerto en Tegucigalpa con varios presidentes, varios miembros de comunidades internacionales. Este domingo estaremos en Tegucigalpa abrazándolos, acompañándolos para hacer valer lo que tanto hemos defendido en nuestra vida, que es la voluntad de Dios a través de la voluntad del pueblo», dijo en una alocución transmitida por la emisora Telesur.
Las nuevas autoridades hondureñas han advertido de que si el presidente depuesto regresa al país, será detenido inmediatamente, ya que está acusado de abuso de autoridad, violación de los deberes de los funcionarios y traición a la patria, entre otros delitos.
En Honduras, el cardenal Oscar Andrés Rodríguez apareció en horas de la mañana en las televisiones y emisoras de radio para dar su respaldo a las nuevas autoridades y asegurar que «los tres poderes del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, están en vigor legal y democrático de acuerdo a la Constitución de la República».
La declaración se produjo al día siguiente de que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, visitara Tegucigalpa y reconociera «que la ruptura del orden constitucional persiste» y que «los que hicieron esto no tienen por el momento ninguna intención de revertir esa situación».
La Iglesia estimó que «las instituciones del Estado democrático hondureño están en vigencia» y hasta llegó a hacer una interpretación de la Constitución para determinar si Zelaya era presidente o no en el momento en que fue sacado violentamente por los militares del poder y del país. Según el religioso, como el artículo de la Constitución que establece la imposibilidad de reelección del presidente señala que «quien proponga la reforma» de ese artículo «cesa de inmediato en el desempeño de su cargo», Zelaya ya no era presidente cuando los militares lo sacaron en pijama de la casa.
En un paréntesis y al cierre de la lectura del comunicado, Rodríguez hizo «un llamado al amigo José Manuel Zelaya» para que no regrese al país. «Pensemos si una acción precipitada, un regreso al país en este momento, podría desatar un baño de sangre. Sé que usted ama la vida, sé que usted respeta la vida. Hasta el día de hoy no ha muerto un solo hondureño, por favor, medite, porque después sería demasiado tarde», acotó.
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