El estadounidense también aplazó hasta fin de año posibles avances con Irán por la vía diplomática
Exige a Israel la solución de los dos Estados y el fin de los asentamientos judíos en los territorios ocupados
El presidente de EE.?UU. habló muy claro ayer al primer ministro israelí, haciendo obvias las diferencias que los separan y poniendo fin a la carta blanca de la que disfrutó Israel durante la era Bush. Tras una reunión de dos horas en la Casa Blanca -algo más de lo habitual-, Barack Obama instó a su invitado a apoyar la creación de un Estado palestino como solución al conflicto en Oriente Medio y a poner fin a los asentamientos judíos en los territorios ocupados. Benjamín Netanyahu le contestó señalando su disposición a reanudar «de inmediato» las conversaciones de paz con los palestinos, pero evitando mencionar la solución de dos Estados.
Ninguno de los dos se movió un ápice de sus posiciones en su primer cara a cara desde que asumieron sus cargos. Horas antes de que el israelí pusiera el pie en la Casa Blanca, el Gobierno de Tel Aviv incluso se atrevió a anunciar el inicio de los trámites para reanudar, tres años después de su congelación, la construcción de un nuevo asentamiento judío en Cisjordania. El asentamiento de Maskiot fue proyectado hace tres años para alojar a las familias judías evacuadas de la franja de Gaza tras la retirada unilateral israelí, pero el plan fue congelado en el 2007 ante la presión internacional. Maskiot puede ser el comienzo de un nuevo bum colonizador, fomentado por los partidos ultraderechistas en la coalición del Gobierno.
El tema iraní
Netanyahu llevaba como primer asunto para la reunión de Washington la amenaza que supone Irán, sobre todo después de ver con preocupación el reciente acercamiento de EE.?UU. a Teherán y Siria e Irán. Para Obama, el principal objetivo para lograr la paz en la región es encarrilar el Estado palestino de modo justo y ganarse la opinión árabe y musulmana. La semana que viene recibirá al presidente egipcio, Hosni Mubarak, y al líder de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás. Y además, el día 4 de junio, se dirigirá al mundo islámico con un discurso desde El Cairo. Todo indica que en ese discurso el presidente estadounidense anunciará un nuevo plan de paz para Oriente Medio.
Netanyahu estaba dispuesto a darle a Obama un ultimátum con respecto a Irán. Se hablaba de unos tres meses para que obtuviese algún resultado por la vía del diálogo, pero Obama fue firme en este asunto. «Irán está en medio de una campaña electoral, y todos sabemos que las elecciones no son el mejor momento para lograr cosas», recordó. Aunque al principio se resistió a poner una fecha de caducidad artificial a la vía diplomática, acabó diciendo: «Para final de año tendremos claro si se pueden dar progresos».
Pero Obama no es Bush, y no solo no aceptó las condiciones israelíes, sino que puso las suyas. Netanyahu dio respuestas conciliadoras de cara al auditorio por temor a un enfrentamiento abierto con EE.?UU. lo perjudicase. El Gobierno palestino consideró alentadoras las palabras del presidente estadounidense.
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