Era una excelente oportunidad de márketing y el diputado holandés del ultraderechista Partido de la Libertad Geert Wilders no la iba a desaprovechar. A pesar de que el Ministerio del Interior británico había prohibido su entrada en el país por sus polémicas opiniones sobre el islam, el diputado se presentó en el aeropuerto de Heathrow (Londres), donde fue retenido por funcionarios de inmigración. A las pocas horas de su llegada, y tras las oportunas fotografías y declaraciones, el diputado regresó a su país.
Wilders, que compara el islam con el nazismo, fue invitado por un lord para que proyectara su película Fitna , en la que se mezclan imágenes de versos coránicos con escenas de los atentados perpetrados en Estados Unidos, Madrid y Londres. El Home Office denegó su entrada en el país, alegando que las leyes europeas permiten prohibir el acceso a alguien cuya presencia pueda quebrantar y alterar la seguridad pública.
«Me han encerrado en un centro de detención en Heathrow; estoy detenido, se han llevado mi pasaporte y no me permiten entrar en el país. Me van a enviar de vuelta a Holanda», dijo Wilders a los periodistas. Poco antes había calificado al Gobierno británico de «los mayores cobardes de Europa», y agregado: «Es un día muy triste para la democracia». El embajador holandés se encontraba en el aeropuerto para mostrar el desacuerdo de su Gobierno con la medida de Londres.
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