El Ejército de Sri Lanka se apoderó ayer de Kilinoshi, la «capital» política de los rebeldes Tigres Tamiles en el norte de la isla, y urgió a los guerrilleros a deponer las armas y terminar con sus cerca de cuatro décadas de conflicto separatista.
«Es una victoria sin precedentes para toda la nación», proclamó el presidente esrilanqués, Mahinda Rajapakse, tras el anuncio de la caída de Kilinoshi después de varios meses de encarnizados combates entre los Tigres de Liberación del Elam Tamil (LTTE) y las tropas de Colombo.
«El Ejército de Sri Lanka entró en una ciudad fantasma, ya que toda la infraestructura civil y el cuartel general de los LTTE se han desplazado hacia el noreste», declararon los independentistas tamiles. Pocas horas después, un atentado suicida presuntamente cometido por los Tigres causó dos muertos y 36 heridos frente a una base de la fuerza aérea en Colombo.
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