Una niña albina de seis años fue decapitada el domingo en Burundi, convirtiéndose en la última víctima de una serie de atroces crímenes contra los albinos en varios países del este de África, donde son objeto de un lucrativo tráfico de órganos para prácticas de brujería.
«Un grupo de bandidos armados con fusiles atacaron la casa de la niña, llamada Cizany, en Bugongo, a 220 kilómetros al este de Buyumbura. La decapitaron antes de cortarle las piernas y los brazos y llevárselos», confirmó el administrador del poblado de Kinyinya. Con esta muerte, al menos 28 albinos, en su mayoría mujeres y niños, han sido asesinados en varios países del este de África desde principios de año, según datos de la Asociación de Albinos de Tanzania.
Burundi es el país más afectado por el recrudecimiento de los crímenes rituales contra los albinos, cuyas articulaciones y órganos se utilizan en prácticas de brujería para fabricar amuletos de buena suerte para los buscadores de oro. El albinismo es una ausencia total de pigmentación en la piel, el pelo y el iris de los ojos, debido a una alteración genética. Las articulaciones y órganos de albinos se venden en Tanzania. Los criminales pueden ganar hasta 380.000 euros con cada cuerpo.
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