El incesante incremento de los precios de los artículos de primera necesidad y del petróleo durante los últimos meses ha acentuado aún más si cabe la precaria situación socioeconómica y el paro en la región magrebí, alimentando las que ya se conocen como las revueltas del pan.
Estos elementos se encuentran en el origen de las violentas manifestaciones que durante el pasado fin de semana tuvieron lugar en Marruecos y en Túnez, y que se han saldado con decenas de heridos, en su mayor parte menores de treinta años en paro.
El sábado, las alarmas saltaban en Sidi Ifni, antigua colonia española situada en la costa atlántica, unos 900 kilómetros al sur de Rabat. Los enfrentamientos comenzaron cuando miembros del Ejército se adentraron en el puerto para acabar con el bloqueo iniciado el 30 de mayo, cuando un grupo de jóvenes vinculados a Diplomados en Paro paralizaron las actividades portuarias para reclamar, entre otras cosas, un trabajo digno.
El canal catarí Al Yazira anunció la muerte de ocho personas, pero el balance oficial habla de 44 heridos, entre ellos 27 policías. Desde que Sidi Ifni fue devuelta a Marruecos por España en 1969, los episodios de revuelta han sido una constante. Destacan las manifestaciones del 2006, que se saldaron con varias decenas de detenidos y heridos.
Mientras que en Marruecos la tasa de paro es de un 9,7%, según datos gubernamentales, fuentes oficiales aseguran que en Túnez alcanza un 14,1%. En este país, los enfrentamientos del fin de semana en Redeyef, una localidad minera rica en fosfatos, causaron un muerto y ocho heridos, incluidos tres policías, según el Ejecutivo, y un muerto y 28 heridos, según fuentes sindicales.
Tras un importante despliegue del Ejército, «la situación está totalmente controlada para impedir cualquier nueva amenaza del orden público», afirman desde el Ministerio del Interior. Fuentes sobre el terreno describen la situación como de tensa calma. No hay que olvidar que manifestaciones similares tienen lugar desde el 5 de enero para denunciar el paro, el encarecimiento del coste de la vida, la corrupción y el clientelismo.
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