La negociación del pago se hizo desde Guecho, no por despachos de abogados con sede en Londres
Los secuestradores dijeron muy claro desde el principio lo que querían: dinero. Un millón de euros, según fuentes próximas a las conversaciones. No es una cifra descabellada, pues tres semanas antes los piratas que secuestraron el yate francés Ponent en la misma zona consiguieron 1,4 millones. Ayer dio una cifra similar Abdisalam Jalif Ahmed, presidente de la autoridad portuaria de Haradhere, la localidad cercana al lugar donde fondeó el barco, que habló de 1,2 millones de dólares, unos 766.000 euros, en declaraciones a la agencia Reuters . Según explicó, el botín llegó al Playa de Bakio en un barco pequeño. Después, los piratas abandonaron la nave y llegaron a El Hud, donde alquilaron coches y huyeron. También situó la hora de la liberación a las tres, hora española, dos horas antes de la versión oficial que dio la vicepresidenta en rueda de prensa.
La negociación no se ha desarrollado en Londres ni en ninguna gran capital financiera, como publicaron algunos medios, sino en el municipio vizcaíno de Guecho, donde vive el gerente de la empresa Pevasa (Pesquería Vasco Montañesa), propietaria del atunero y con sede en Bermeo. Él solito con su teléfono. Como confirmó el consejero vasco de Agricultura y Pesca, Gonzalo Sáenz de Samaniego, ha sido «el armador» -es decir, la empresa, porque hay varios armadores en ella- quien ha llevado «exclusivamente» la negociación, que ha sido «muy compleja». El precedente de la capital británica lo había fijado el secuestro del Albacora IV , en el 2002, que se resolvió en muy pocos días, pero en aquel caso los piratas eran mandados por mercenarios británicos, que movieron rápidamente el pago del rescate a través de abogados en Londres.? Esta vez los secuestradores tampoco perdieron tiempo y, de hecho, los cálculos iniciales preveían que el caso se resolviera en una semana. Dejaron llamar muy pronto a los rehenes a casa para confirmar su buen estado, pero, sobre todo, para contactar con el armador, con quien empezaron de inmediato las conversaciones.
Esfuerzo diplomático
Una labor especial ha corrido a cargo del embajador español en Kenia, Nicolás Martín Cinto, que viajó el miércoles a Mogadiscio, la capital somalí, para buscar vías de solución. Y esta ciudad es probablemente uno de los lugares más peligrosos del mundo, de hecho fue escoltado por miembros de los GEO. El apoyo militar y de inteligencia de Francia y Estados Unidos también ha tenido algo que ver, según se desprendió más tarde de los agradecimientos del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.
El representante del armador negó que se hubiese pagado un rescate por la liberación, y manifestó su agradecimiento al Gobierno y a las instituciones por su apoyo, y ensalzó la entereza de los tripulantes.
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