El primer ministro británico Gordon Brown promete una investigación pública sobre los errores en la zona
Más de 40 personas murieron ayer en un sangriento atentado en Irak perpetrado mientras el vicepresidente de EE.?UU., Dick Cheney, y el candidato republicano a la Casa Blanca, el senador John McCain, analizaban con los dirigentes iraquíes la situación política y de seguridad en el país.
Una terrorista suicida detonó en un mercado popular de la ciudad de Kerbala los explosivos que llevaba adosados a su cuerpo, lo que causó la muerte a 42 personas y heridas a otras 58.
Según fuentes del Ministerio de Interior, entre las víctimas hay ciudadanos iraníes que se encontraban de peregrinación en la ciudad, aunque no determinaron su número. El atentado tuvo lugar a pesar de las medidas de seguridad impuestas en las ciudades de Kerbala y Nayaf, consideradas sagradas por los chiíes, y donde recientemente se celebró la fiesta anual que marca el fin de los cuarenta días de luto por la muerte del imán Huseín, fallecido en el año 680.
Visitas sorpresa
Este sangriento atentado coincide con las visitas sorpresa a Irak del vicepresidente de EE.?UU., Dick Cheney, y del candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, días antes del quinto aniversario de la invasión anglo-estadounidense de Irak.
Cheney se reunió ayer con el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, con quien analizó el futuro de las tropas estadounidenses en Irak. Tras la reunión, el responsable norteamericano resaltó «el importante progreso» que se ha registrado en Irak desde mayo pasado, cuando visitó este país. Por su parte, el candidato republicano a la Presidencia de EE.?UU., John McCain, un gran defensor de la presencia de las tropas estadounidenses en Irak, evaluó junto a Maliki la situación de la seguridad en en el país y los pasos dados por el Ejecutivo iraquí hacia la reconciliación nacional.
Durante su campaña electoral para resultar elegido en las primarias de su partido, John McCain llegó a asegurar que estaría dispuesto a que las tropas de Estados Unidos permanezcan «hasta cien años» en Irak si eso contribuye a ganar la guerra.
Por otra parte, el primer ministro británico, el laborista Gordon Brown, prometió una investigación pública sobre los errores cometidos en Irak antes y después de la invasión militar, según publicó ayer el diario The Independent .
Brown es partidario de una indagación para aprender «todas las lecciones posibles», pero no cree que ahora sea el momento de promover esa investigación porque la situación en el país árabe es aún «frágil», según una carta a la que tuvo acceso el diario.
«Llegará el momento en que sea apropiado abrir una investigación», afirma el jefe del Gobierno en la citada misiva, enviada a Sunder Katwala, secretario general del centro de estudios Fabian Society, afiliado al Partido Laborista. «A pesar del avance logrado en los frentes de seguridad, económico y político en Irak, la situación sigue siendo frágil y podría dar marcha atrás», advierte Brown.
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