La Mana conjuga lo mejor de dos conceptos diferentes: El dinamismo de las motos y la facilidad de los escúteres.
Aprilia presentó esta semana a la prensa la gran novedad del 2008: una moto de media cilindrada que puede funcionar de forma secuencial o automática y que elimina el embrague.
Se puede conducir de tres maneras: subiendo y bajando marchas con la palanca tradicional pero sin usar el embrague, cambiar de marcha con unos pulsadores ubicados en la piña izquierda del manillar, tipo «tip-tronic», o usando el modo automático, como si llevásemos un escúter con variador. Estas dos últimas posibilidades también las encontramos en el Suzuki Burgman 650, pero la diferencia es que la Mana tiene componentes y comportamiento de moto y muchos más caballos en el puño del gas, puesto que el motor es un bicilíndrico de 839 centímetros cúbicos refrigerado por agua e inyectado, con una potencia de 76 caballos a 8.000 revoluciones por minuto.
En automático se puede elegir entre tres programas que varían la curva de entrega de potencia y el par: Lluvia, Turismo o Deportivo. Basta con apretar un botón situado en la piña derecha para cambiar de manual a automático, incluso se puede cambiar de programa en marcha.
En la prueba fuimos probando todas las opciones. El accionamiento secuencial tiene 7 marchas, y al no tener embrague la gran ventaja es que no hay que cortar gas al subir o bajar marchas. En el caso de los programas automáticos, el más tranquilo de Lluvia acelera como un maxiescúter y en el Deportivo el motor se comporta como el de una moto sport de media cilindrada, quedando el modo Turismo como la opción intermedia.
Otra característica que también incorpora de los escúteres es el hueco para guardar el casco; está situado en el lugar habitual del depósito, y éste, de 16 litros de capacidad, se encuentra bajo el asiento, mejorando así el centro de gravedad de la moto y su manejabilidad.
Tiene una corta distancia entre ejes, que la hacen muy ágil, y una parte ciclo equilibrada: chasis perimetral en tubo de acero, basculante de aluminio, suspensiones adaptadas al uso para el que ha sido concebida y frenos potentes y con mordiente.
La estética está lograda con un faro inspirado en las MV Augusta Brutale o las fibras minimalistas que le dan un aspecto musculoso. La ergonomía también está conseguida. La postura es cómoda, la manos llegan bien al ancho manillar, las estriberas no están atrasadas ni elevadas y el asiento es mullido.
Sensaciones en marcha. Mucho mejor en automático
Circulando por ciudad la comodidad del automático es la mejor opción. Es como un escúter pero con postura, tacto y sonido de una moto. En el modo secuencial cuesta acostumbrarse a cambiar de marcha sin tener que soltar el acelerador y como no se engranan, no se escucha nada. El cambio con los pulsadores no me gustó demasiado, tienes demasiadas funciones en la piña izquierda y terminas tocando el claxon por error. En carretera estuve probando qué modalidad era mejor y gana el automático por goleada. La moto acelera de forma lineal (con más o menos contundencia según el programa elegido) y permite concentrarte en trazar bien. En caso de querer algo de retención al llegar a una curva (lo que haríamos jugando con el embrague en una moto convencional), el sistema permite bajar una marcha en el modo automático, y el cambio pasa a secuencial durante 10 segundos. Esta opción, combinada con el modo Deportivo, es la que mejor funciona para disfrutar en curvas
En breve los contactos recibirán en su correo electrónico un enlace a la noticia
Gracias por usar nuestros servicios
Revise sus datos y vuelva a intentarlo
Si se vuelve a producir un error, es posible que el servicio está momentáneamente no disponible. Inténtelo más tarde.
Disculpe las molestias. Gracias por usar nuestros servicios