• La Universidad toma medidas por la contaminación de 6.000 coches al día

    Solo el 22 % de la comunidad académica acude al campus en el transporte público

    maría jesús fuente vigo / la voz.

    Estar ubicado en pleno monte supone sin duda un privilegio medioambiental para el campus de Vigo. La otra cara de la moneda es la cantidad de desplazamientos que se producen en vehículo particular para salvar los 15 kilómetros que lo separan de la ciudad y la contaminación que causan. Para amortiguar esta situación y contribuir a un campus más sostenible la institución ha puesto en marcha un servicio de alquiler de bicicletas dentro del ámbito universitario. También programa cursos gratuitos de conducción eficiente, promueve el uso compartido del coche y la utilización del transporte público.

    Cada día transitan por el campus 6.000 coches, una cantidad que sorprende a la propia comunidad y que supone el 42 % del total de los desplazamientos. La cifra contrasta con la de las personas que se decantan por el transporte público, en torno al 22 %. La consecuencia más directa es la contaminación atmosférica. Tal es la incidencia, que las emisiones de gases por este motivo suponen el 83 % del conjunto de los tres campus de la Universidad.

    En concreto, el dióxido de carbono existente en el campus vigués como consecuencia de la movilidad suma casi diez mil toneladas métricas anuales. De ellas, 7.800 son producidas por los turismos y 1.124 por los autobuses urbanos. El resto corresponde a los buses comarcales y a otros medios de transporte.

    Por colectivos, los estudiantes son los que menos usan el vehículo particular frente al resto de de la comunidad universitaria (en la que se incluyen docentes y otros trabajadores). Estos apenas se trasladan en autobús ni tampoco caminando.

    La consecuencia de los malos hábitos es una media anual de dióxido de carbono por persona de 0,10 toneladas métricas.

    Iniciativas como las promovidas para incentivar el uso del coche compartido se han asumido de forma paulatina desde el 2006, cuando se puso en marcha el primer proyecto. El boca a boca es el medio que mejor funciona paar su expansión, según reconocen fuentes universitarias. Y eso que en su día se llevaron a cabo campañas publicitarias.

    Pese a la orografía del campus vigués, la huella ecológica se sitúa entre las más bajas de las universidades españolas. A ello contribuye con toda probabilidad la extensa masa forestal que absorbe la contaminación. De hecho, según el último estudio publicado por la Universidad, las emisiones de gases marcaron un mínimo histórico con 21.397 toneladas métricas. En la mejora de resultados tiene mucho que ver la oficina de Medio Ambiente (OMA), que desde hace años trabaja en la sensibilización e implantación de buenas prácticas ambientales, así como en la mejora de los hábitos de comportamiento de la comunidad universitaria. Buena muestra de ello ha sido la elaboración de un plan de movilidad y seguridad viaria de la Universidad. Otras iniciativas puestas en marcha son la campaña de donación de reactivos de laboratorio en desuso, el programa de recogida de teléfonos móviles en desuso, la plataforma de intercambio de material, el programa de educación ambiental Universidad y Naturaleza y la colaboración con el proyecto EcoRAEE.

    Uno de los proyectos de la oficina de Medio Ambiente que cuenta con más aceptación es el de reciclaje de ordenadores. Una vez restaurados son entregados a organizaciones sin ánimo de lucro a través de un concurso público. En este programa participan voluntarios capaces de hacer revivir los ordenadores más trotados de las facultades y escuelas y de ponerlos en marcha con software libre.

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