• El gatillazo ya no te quitará el sueño

    La disfunción eréctil, un problema que afecta a dos millones de españoles, ha estado siempre rodeado de un halo de vergüenza. Sin embargo, los especialistas aseguran que hay que tomarlo con naturalidad y pedir ayuda sin miedo. Los médicos ya no ponen trabas para recetar la viagra que, además, protege el corazón

    Uxía Rodríguez

    Dos millones de españoles de entre 40 y 50 años sufren disfunción eréctil pero solo tres de cada diez lo consultan con el médico y, quédense con este dato, en 1995 había en el mundo 152 millones de hombres con este problema. Se calcula que los casos llegarán en 2025 a los 322 millones. El envejecimiento de la población y los hábitos de vida cada vez menos saludables son los culpables de un ascenso que también vemos en los jóvenes aunque por otros motivos. Hace 19 años la Dirección de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos daba el visto bueno a la comercialización del Viagra, el primer fármaco que salió al mercado contra la disfunción sexual. Su llegada fue una revolución y hablar de disfunción eréctil comenzó a ser más normal.

     

    «Hoy en día es muy habitual que un hombre acuda a nuestra consulta diciendo: tengo un problema de disfunción eréctil y quiero solucionarlo», nos lo cuenta Venancio Chantada, Jefe de Urología del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña. «El hombre que padece disfunción eréctil acude acompañado de su pareja y eso es muy bueno porque así los dos se implican en el proceso». Eso es lo que pasa dentro de la consulta aunque nosotros salimos a preguntar a la calle y no nos encontramos con nadie que confiese que toma viagra o algún tipo de medicación contra la disfunción sexual. «A mi marido no le hace falta usar viagra. No es por dejarlo quedar bien pero es verdad», «aquí en Galicia tenemos el grelo y ya nos llega, lo otro es para los americanos», «eso es malo para el cuerpo como cualquier medicamento», «en Estados Unidos es muy popular entre los jóvenes incluso cuando se sale a tomar unas copas pero aquí creo que aún no se ha extendido esa moda»... Y así unos cuantos testimonios más de mujeres y hombres de todas las edades.

    ¿Qué supuso la llegada de la viagra? «Yo viví su irrupción y puedo decir que fue una verdadera revolución». En estos momentos hay otros tres fármacos que compiten con viagra y su consumo, también en Galicia, ha aumentado de manera exponencial. ¿Por qué? «La patología sigue siendo la misma, los enfermos también pero la demanda aumentó muchísimo y el precio ha bajado con la aparición de genéricos. También es cierto que los médicos ya recetamos más este tipo de fármacos. No es que se haya perdido rigor, es que sabemos que el margen de utilización se puede ampliar, que no hay que ser tan estrictos en la utilización». Aunque Venancio Chantada lo deja claro: «Esto no es un afrodisíaco, no te va a hacer sentir cosas que tu cuerpo no te haga sentir de manera natural pero potencia la erección y eso, seguramente a muchas parejas, sí que les puede ser de mucha utilidad».

    Aún así, seguro que todavía hay gente que cree que consumir este tipo de medicamentos es peligroso. «Todo lo contrario, viagra es bueno para el corazón. Pasa una cosa curiosa: si tenemos cien animales de experimentación y a todos les damos una dieta rica en colesterol les vamos a provocar un infarto. En cambio, si a cincuenta de esos animales, además, les damos viagra van a tener muchas menos posibilidades de sufrir un infarto. Así que es cardioprotector».

    La viagra es la protagonista pero hay muchos otros procedimientos para luchar contra la disfunción eréctil. El primer escalón en el tratamiento de un paciente son los fármacos por vía oral. Si por cualquier motivo el afectado no puede o no quiere tomar esas pastillas pasamos al segundo escalón, que son los tratamientos locales en el pene, en forma de gel o de inyectables. Se aplican directamente en el orificio uretral, se deja que lo absorba y en diez o quince minutos se produce una erección. Después tenemos un tercer grupo de pacientes en los que ninguna de las opciones anteriores son eficaces y se tienen que someter a una intervención quirúrgica. Hablamos de las prótesis de pene. «Hace unos cuarenta años, la primera prótesis que se desarrolló era la costilla que le extraían al propio hombre y se la introducían dentro del cuerpo del pene. Desde ahí se ha ido evolucionando hasta llegar en la actualidad a unos sistemas completamente modernos». ¿Cómo son ahora los implantes? Están compuestos por tres elementos: la propia prótesis que son dos cilindros que se introducen en el pene, una bomba que va en el testículo y activa el sistema hidráulico y un depósito de líquido que se sitúa dentro del abdomen y que es el que llena o vacía los cilindros.

    El Chuac es el hospital de Galicia que realiza más cirugías de este tipo. Aquí colocan unos veinte implantes al año. La cirugía no es muy compleja pero sí muy costosa. El Sergas cubre el coste.

    ¿Cuáles son las principales causas que provocan la aparición de una disfunción sexual? «Aparte de los problemas psicológicos. La diabetes, la hipertensión y el colesterol elevado son los tres motivos principales. Después está la cirugía, hombres que están operados de próstata, de cáncer de vejiga o de cáncer de recto. El tabaco, el alcohol y las drogas también influyen, sin olvidarnos de las consecuencias del consumo de anabolizantes.

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