• Románico y vino, la herencia de los monjes en Pantón

    El concello lugués de Pantón celebra el próximo fin de semana en Ferreira la XXV edición de su feria del vino, uno de los grandes acontecimientos enológicos de Galicia en unas tierras que conjugan perfectamente el románico con el buen vino en la Ribeira Sacra.

    J. M. Orriols

    El paisaje agreste y mágico de estas tierras de Lugo y Ourense fue refugio de monjes y eremitas que buscaban un lugar alejado, dónde practicar una vida ascética. Con los años, estos asentamientos dieron lugar a florecientes monasterios, la mayoría de la orden benedictina, que fueron los que conservaron la tradición vitivinícola de estas tierras. De ahí el nombre de Ribera Sacra, del que existe constancia escrita desde el siglo XII.

    La conjunción de historia, monumentos y paisaje, hace de esta zona uno de los principales destinos turísticos del interior de Galicia. Los espectaculares cañones graníticos, se mezclan con los bosques autóctonos de robles, castaños y abedules. Y, a pesar del fuerte desnivel de las tierras de las orillas de los ríos Miño y Cabe, el paisaje está humanizado con el cultivo de las vides en terrazas.

    La fama de los vinos de esta zona, reputados desde la época romana, explica que se mantuviera la producción a lo largo de los siglos, a pesar de la dureza de la vendimia.

    Viñedos y monasterios centenarios

    Los monjes fueron los que mantuvieron los viñedos y los métodos tradicionales de elaboración, que llegaron a nuestros días. Es la viticultura de montaña o heroica, que se hace entre monasterios centenarios.

    Entre los siglos IX y XIII se levantaron numerosos monasterios, iglesias y capillas, que son hoy auténticas joyas monumentales y, en muchos casos, el principal motivo para visitar la Ribeira Sacra y en particular Pantón, Santo Esteban de Atán, San Vicente de Pombeiro y San Miguel de Eiré. Uno de los canzorros de esta iglesia, se convirtió en el símbolo que identifica el románico de Pantón. San Miguel de Eiré fue declarada Monumento Nacional en 1964. Destaca también la iglesia del Monasterio Cisterciense de Herrera, anexo al convento de clausura de las monjas Bernardas. La iglesia fue construida a mediados del siglo XII.

     

    El vino de Pantón

    Cuando le preguntamos a Javier Fernández, propietario de la bodega As Saiñas, cuáles son las diferencias entre estos vinos y los restantes de otras subzonas de la Ribeira Sacra, explica que «no se puede hacer un patrón común de los vinos de esta zona, porque producimos vinos de los tres ríos. De cualquier forma, en las riberas del Cabe se producen unas uvas singulares, que hacen que sus vinos sean más sabrosos y aromáticos y diferentes a los del Miño o el Sil, porque tienen más fruta y son más fáciles de beber. Y eso está certificado por los catadores, que siempre les conceden las más altas puntuaciones. Nosotros, por ejemplo, somos los que más premios recibimos dentro de la Ribeira Sacra».

    Esta bodega, fundada en el año 1.992, fue una de las pioneras en la formación de la D.O. y tiene viñas propias en Espasantes. Son cinco hectáreas de cepas viejas y elaboran tres vinos monovarietales de Mencía. «Comercializamos 33.000 botellas -añade- y reservamos algunos litros del mejor vino para envejecer en barricas de madera durante un mínimo de 9 meses, aunque pueden llegar a estar hasta 14, en algunas añadas. Estará, como los restantes 9 bodegueros de Pantón, en la feria del vino que se celebrará en la capital, Ferreira, el próximo fin de semana.

     

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